
En un motor de gasolina, como el del Versa 1.6L que se vende en México, distinguir el primer aro del segundo es clave para evitar fallas de compresión y consumo excesivo de aceite. El primer aro, normalmente de color blanco o cromado, tiene forma de barrilete y su superficie es lisa sin bordes filosos; el segundo aro es negro, con superficie rectangular y un borde ligeramente áspero que raspa el cilindro. Según datos de la PROFECO en su guía de mantenimiento automotriz 2024, un error común en talleres mexicanos es instalar los aros al revés, lo que provoca pérdida de potencia y humo azul. En CDMX, un cambio de aros en un Sentra 2020 cuesta entre $3,500 y $6,000 MXN en mano de obra más refacciones, y si se colocan incorrectamente, la reparación puede duplicarse. Con base en 20,000 km anuales, un motor con aros mal puestos pierde hasta 2 km/l de rendimiento, lo que equivale a $4,800 MXN extra al año en gasolina Magna 87 octanos. La Secretaría de Economía reporta que el 30% de las fallas de compresión en motores de 4 cilindros en México se deben a confusión entre estos aros. Calcular el costo real: si el reparador cobra $5,000 MXN y el auto pierde $4,800 MXN anuales en combustible, en dos años el error cuesta $14,600 MXN. El primer aro soporta la mayor presión de combustión y el segundo controla el aceite, por eso su perfil y color son distintos. Siempre revise el empaque: el aro blanco (cromado) va arriba, el negro abajo.

En el taller donde trabajo en Guadalajara, llegan muchos Jetta 2.0L con humo azul al acelerar. Lo primero que hago es sacar los aros: el blanco liso es el primero, el negro con filo es el segundo. Una vez un cliente insistió en que el negro iba arriba porque “se ve más resistente”, y a los 500 km ya tenía que rehacer el motor. El primer aro sella la compresión, el segundo rasca el aceite, no hay que confundirlos.

Compro seminuevos en Monterrey y siempre reviso los aros en motores con más de 100,000 km. El primer aro suele estar desgastado pero aún brillante; el segundo tiene un borde más marcado porque trabaja raspando. Si veo un aro negro instalado arriba, sé que el motor perdió compresión y tendré que bajar el precio unos $8,000 MXN. En carretera a Saltillo, un auto con aros mal puestos consume litros extra de gasolina Premium.

Manejando Uber en CDMX con un March 1.4L, noté que el aceite bajaba muy rápido. El mecánico del Periférico me explicó que el segundo aro estaba gastado y lo había puesto al revés. El primer aro blanco va arriba, el negro abajo. Desde que lo corrigieron, ya no echo humo en los topes de Insurgentes y el rendimiento subió a 15 km/l en ciudad.

En el norte, con temperaturas de 45°C y carretera a Reynosa, los aros se desgastan más rápido. El primer aro cromado aguanta mejor el calor, pero el segundo negro


