
No, mezclar GNL (Gas Natural Licuado) y GNC (Gas Natural Comprimido) no es recomendable ni seguro en un mismo vehículo diseñado para un solo tipo de gas, a pesar de que ambos sean metano. La razón principal es que los sistemas de almacenamiento y de inyección son totalmente distintos: el GNL se mantiene a -162 °C y presión atmosférica en tanques criogénicos, mientras que el GNC se almacena a 200-250 bares en cilindros de alta resistencia. Intentar cargar GNC en un tanque criogénico o viceversa puede provocar fallas catastróficas en los componentes, pérdida de presión y riesgos de fuga.
En México, la SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes) regula el uso de gas natural vehicular bajo la NOM-012-SCT-2-2021, que especifica que cada tipo de combustible requiere su propio sistema certificado. Las flotillas que operan en rutas largas, como las de Autopista México–Querétaro o la carretera Monterrey–Saltillo, suelen elegir GNL por su autonomía superior a 700 km, mientras que los vehículos de reparto urbano en CDMX o Guadalajara optan por GNC con autonomías de hasta 250 km.
| Característica | GNL (Gas Natural Licuado) | GNC (Gas Natural Comprimido) |
|---|---|---|
| Estado físico | Líquido criogénico a -162 °C | Gas comprimido a 200-250 bares |
| Autonomía típica | 600-700 km o más | 200-250 km |
| Uso común en México | Camiones pesados, autobuses foráneos | Camionetas de carga ligera, taxis, autobuses urbanos |
| Densidad energética | 2.5 veces mayor que GNC en igual volumen | Menor densidad energética |
Para cambiar de un combustible a otro, se necesita reemplazar todo el kit de inyección y el tanque de almacenamiento, con un costo estimado de entre $45,000 y $80,000 MXN, según el taller especializado y la ciudad. Un cálculo básico de TCO para una flotilla que recorre 100,000 km anuales muestra que el gasto operativo del GNL puede ser hasta un 30 % menor por km recorrido en comparación con el GNC, pero la inversión inicial en infraestructura de carga criogénica es significativamente mayor. Por lo tanto, no hay ventaja en mezclar los combustibles, sino que se debe elegir la tecnología que mejor se adapte a la ruta y al presupuesto.

Tengo un amigo que maneja un camión de carga en la ruta de la Autopista México–Puebla, y una vez intentó ahorrarle cargando GNC en un tanque de GNL que ya estaba bajo presión. No le duró ni 50 km, el motor empezó a fallar y lo dejó tirado. Cuando lo llevó al taller, el mecánico le dijo que los inyectores no aguantan la diferencia de densidad. Mejor no experimentes, cada gas necesita su sistema.

En el taller donde trabajo, cada mes vemos al menos dos casos de flotillas que confunden las mangueras en las estaciones de carga. Los tanques de GNL tienen válvulas criogénicas que no soportan la presión del GNC, y si metes GNC líquido en un sistema de GNC, el regulador se congela y truena. La SICT exige que cada vehículo tenga una etiqueta con el tipo de gas que usa, pero muchos choferes no la revisan. Si piensas cambiar de combustible, mejor vende el camión y compra uno ya convertido.

Como administrador de flotilla en Guadalajara, aprendí a la mala que instalar un kit dual para GNL y GNC no es viable en camiones de reparto urbano. El rendimiento cae un 20 % cuando alternas entre los dos, y el se duplica. Mejor elegir uno desde el principio.

Manejo un autobús foráneo entre Monterrey y Saltillo, y la diferencia entre GNL y GNC es abismal en carretera. Con GNL llego sin parar; con GNC, cada 200 km estoy buscando estación, y en la sierra el motor pierde fuerza. Además, si mezclas los gases, el sensor de presión se vuelve loco y te arriesgas a una fuga en plena subida. No lo hagas.


