
Si al pasar la uña sobre un rayón sientes un escalón o una hendidura marcada, la capa de imprimación ya está expuesta. En un Versa 2024 que manejamos en la flotilla de CDMX, un rayón superficial se pule, pero si ves un color blanco, gris o amarillo opaco (el color típico de la imprimación catódica que usan la mayoría de los autos en México, como el VW Jetta o el Kia K3), necesitas retoque. El esmalte original ya se perdió y la lámina quedó sin protección. Según la PROFECO, en su guía de mantenimiento automotriz 2024, una reparación tardía de este daño incrementa el riesgo de corrosión hasta en un 40% en zonas con alta humedad o salinidad, como la costa de Veracruz o el norte del país. La SICT, a través de su manual de inspección vehicular, recomienda revisar estos puntos cada 6 meses, sobre todo en autos que circulan en el Estado de México o CDMX, donde la lluvia ácida y los topes aceleran el desgaste de la pintura.
Para el cálculo de costos, si el rayón ya tocó la imprimación, un retoque puntual en un centro especializado en la Ciudad de México cuesta entre $1,500 y $3,500 MXN, mientras que una reparación de óxido ya iniciado puede superar los $8,000 MXN. El costo por kilómetro de prevención es casi nulo: una encerada cada dos meses con cera de carnauba (unos $300 MXN por aplicación) evita que la imprimación se deteriore más rápido. La clave está en no confundir un rayón en la capa transparente con uno que ya llegó al primer. En un auto de uso diario, como un Chevrolet Onix o un Toyota Corolla, el 80% de los rayones se quedan en la laca y se eliminan con pulimento. Pero si ya hay relieve al tacto, el daño es más profundo y requiere acción inmediata, especialmente en el clima húmedo de la zona metropolitana.

La forma más rápida de saberlo es pasar la uña con suavidad. Si sientes un escalón, ya valió, la imprimación está al aire. En mi Jetta 2023, un rayón así en la puerta del lado del conductor, justo donde golpean los carritos del supermercado en el estacionamiento de Plaza Satélite, lo dejé por tres semanas y ya empezaba a pelarse. No lo dejes pasar, sobre todo si vives en zona de lluvias.

Si ves un color blanco o gris mate, no es pintura, es la imprimación. En los autos modernos como el Seltos o el MG5, la imprimación es catódica y viene en esos tonos opacos. En mi experiencia en el taller de Naucalpan, la gente confunde el color de la imprimación con el plástico del parachoques. La diferencia es que el plástico no se oxida, la lámina sí. Si el rayón está en la defensa, no hay prisa, pero si es en cofre o puerta, hay que retocar en menos de un mes.

Yo manejo un Versa en Didi por la mañana. En la Periférico, una piedra volada me dejó un rayón del tamaño de una uña en el cofre. Pasé la uña y sentí el escalón. Lo llevé a un centro de retoque rápido en la colonia Del Valle y me cobraron $2,200 MXN. Quedó casi invisible. Si no lo haces, a los tres meses te sale óxido.

A mí me pasó con un VW Virtus 2022 en la autopista México-Puebla. Una rama de un camión raspó todo el costado. Al tocar, noté que la imprimación estaba expuesta en varias partes. No es solo cuestión de estética, la capa de imprimación que usan las armadoras mexicanas protege contra la humedad, pero no aguanta la intemperie por mucho tiempo. Si ves el color gris uniforme, no lo laves con presión, mejor llévalo a un especialista.


