
La mejor acción cuando la visibilidad nocturna es limitada es reducir la velocidad de forma preventiva, porque a 60 km/h en una carretera oscura el tiempo de reacción promedio del conductor se duplica comparado con el día. En México, la PROFECO recomienda en su guía de vial nocturna (2023) mantener una distancia de seguimiento de al menos 4 segundos y usar las luces altas solo en tramos sin vehículos en sentido contrario. Conducir a 80 km/h en lugar de 100 km/h en la Autopista México–Querétaro reduce el espacio de frenado en aproximadamente 18 metros, suficiente para evitar un golpe contra un tope o un animal suelto.
| Medida | Efecto en seguridad |
|---|---|
| Reducir velocidad 20 km/h | Disminuye distancia de frenado en 30% |
| Usar luces altas correctamente | Aumenta campo visual de 50 m a 120 m |
| Evitar adelantamientos nocturnos | Reduce riesgo de colisión frontal en 45% |
La PROFECO y la SICT coinciden en que la velocidad es el factor más controlable. Conducir a 60 km/h en lugar de 80 km/h en tramos sin iluminación en el Estado de México permite al conductor detenerse en menos de 30 m, mientras que a 80 km/h necesitaría casi 50 m. Eso puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave.

Cuando manejo de noche en el Periférico sur de CDMX, lo primero que hago es bajar la velocidad a 50 km/h aunque el límite sea 80. La visibilidad se reduce un montón con los faros de los autos en sentido contrario, y si hay topes no señalizados, mejor ir despacio. Uso las luces altas solo en tramos vacíos, y en cuanto veo luces de frente, cambio a bajas. Nunca adelanto en la noche, ni siquiera en carriles laterales, porque te puedes topar con un bache o un peatón sin reflejantes. La regla es simple: si no ves bien, no aceleres.

En la carretera Monterrey–Saltillo de noche, el problema no es solo la oscuridad, sino la neblina que se forma en los tramos altos. Lo que hago es mantener las luces bajas y, si voy detrás de un tráiler, guardo una distancia de al menos 5 segundos para no quedar cegado por sus reflectores. Las luces altas aquí solo sirven en rectas largas y sin tráfico; en las curvas, mejor bajarlas porque el haz deslumbra a los que vienen. También evito cambiar de carril a menos que sea absolutamente necesario, y siempre reviso los espejos laterales antes de moverme. Conducir de noche en esta ruta te exige más atención que en el día, la fatiga llega rápido.

Como mecánico, lo que siempre recomiendo es revisar la alineación de los faros antes de cualquier viaje nocturno. Muchos autos en México traen las luces desajustadas de fábrica o por el desgaste de los topes. Si el haz apunta muy arriba, encandilas a los demás; si apunta muy abajo, no ves los baches. También hay que limpiar los lentes de los faros: la capa amarillenta que da el sol reduce hasta un 30% la salida de luz. En autos como el Versa o el Chevrolet Aveo, cambiar un foco cuesta entre $200 y $400 MXN, y es una inversión mínima comparada con el riesgo de no ver un obstáculo. Revisa que las luces de niebla funcionen, aunque en CDMX casi no se usan.

En Guadalajara, cuando llueve de noche y el pavimento refleja las luces, ver las líneas del carril se vuelve un martirio. Lo que hago es seguir el rastro de los autos de adelante y mantener una velocidad constante, sin frenazos bruscos. Si la visibilidad está de la patada, enciendo las luces antiniebla traseras para que me vean, pero solo si hay neblina o lluvia intensa. También me quito los lentes de sol polarizados, porque en la noche hacen que todo se vea más oscuro. Un tip que me dio un taxista: si vienes por Avenida Vallarta, mejor usa el carril central y evita los laterales donde hay más topes y alcantarillas destapadas.


