
El panel protector que va detrás de las llantas del auto se conoce como guardabarros (mudflap), y su función principal es evitar que lodo, agua, piedras y otros residuos salgan disparados hacia otros vehículos, peatones o la propia carrocería. Por otro lado, la pieza curva que cubre la parte superior de la llanta es el arco de rueda (wheel arch), que da forma al hueco de la llanta y protege la suspensión y los componentes internos. En México, tanto los guardabarros como los arcos de rueda son comunes en modelos como Versa, Chevrolet Aveo y Volkswagen Jetta. La PROFECO, en su guía de mantenimiento básico 2023, sugiere inspeccionar los guardabarros cada 10,000 km, pues un daño puede acelerar la corrosión en los paneles laterales. Si un guardabarros se rompe y no se reemplaza, el lodo y las piedras golpean la pintura constantemente. Considerando un recorrido anual de 20,000 km en carretera como la México-Querétaro, el costo de un pulido y encerado para corregir rayones acumulados puede rondar los $2,500 MXN cada dos años, mientras que cambiar un guardabarros cuesta entre $600 y $2,000 MXN dependiendo del modelo y si es original o genérico. Esto significa que invertir en un guardabarros de buena calidad ahorra hasta $5,000 MXN en cinco años solo en mantenimiento de pintura. Los arcos de rueda, al ser parte de la carrocería, son más costosos de reparar; un golpe en la zona puede costar $3,000 MXN o más en un taller de hojalatería. Por eso, mantener los guardabarros en buen estado es una medida económica para proteger la inversión del auto.

Soy dueño de un Sentra 2021 y en la CDMX los topes son brutales. El guardabarros trasero derecho lo cambié dos veces en tres años; cada uno me costó $750 MXN en la agencia. La pieza original aguanta mejor, pero la genérica se bota con los baches de Periférico. Si vives en zona de topes altos, mejor gasta un poco más en la original.

En mi taller en Ecatepec veo muchos autos con guardabarros rotos, sobre todo delanteros, porque la gente los golpea al estacionarse contra los topes. El plástico se vuelve quebradizo con el sol. Un cliente con un Jetta 2019 los quitó porque se veían feos, pero después le salió más caro lavar la carrocería cada semana. Si ya están agrietados, mejor cámbialos antes de que se desprendan en la carretera.

Manejo un Corolla híbrido para DiDi en Guadalajara y los guardabarros son clave cuando llueve, porque sin ellos el agua levanta y mancha las ventanas traseras. Los míos son originales desde 2020 y aún jalan bien, pero en las calles sin pavimento de Tlaquepaque sufren más. Si haces viajes con pasajeros, tenerlos completos evita quejas por salpicaduras.

Tengo una Hilux 4x4 y en un camino de terracería cerca de Ensenada los guardabarros originales se desprendieron. Le puse unos de caucho reforzado que compré en $2,500 MXN el juego de cuatro. Desde entonces, las piedras no golpean la carrocería y la pintura se mantiene como nueva. Para quien sale a la sierra seguido, es una inversión que se paga sola.


