
Sí, hay que sacar las piedras pequeñas de las llantas, porque aunque parezcan inofensivas, con el tiempo pueden dañar el caucho, afectar el agarre y hasta provocar una ponchadura en carretera. En México, donde las calles de CDMX, Estado de México y muchas zonas urbanas están llenas de topes, baches y grava, es común que las llantas acumulen piedritas en los surcos. Según la PROFECO en su guía de de llantas 2023, revisar visualmente las llantas cada semana y retirar objetos incrustados alarga la vida útil del neumático. La SICT también recomienda, en sus manuales de seguridad vial, mantener la profundidad del dibujo por encima de 1.6 mm para garantizar frenado en pavimento mojado.
Si no las quitas, el riesgo más inmediato es que las piedras actúan como cuñas entre el caucho y el asfalto, reduciendo la tracción en curvas o en lluvia, algo crítico en la temporada de huracanes en el Golfo o en el Valle de México con sus lluvias torrenciales. Además, el ruido constante que generan puede enmascarar fallas mecánicas, como un rodamiento dañado.
Hagamos un cálculo sencillo: una llanta nueva para un Nissan Versa cuesta alrededor de $2,200 MXN y dura unos 50,000 km en condiciones normales. Si una piedra filosastraja un surco profundo y obliga a cambiar la llanta antes de tiempo, digamos a los 30,000 km, el costo por km sube de $0.044 MXN a $0.073 MXN. En 20,000 km adicionales, eso representa $580 MXN extra de desperdicio, sin contar el riesgo de un accidente. Por eso, sacar las piedritas al menor ruido es una rutina de sentido común que no te toma más de 5 minutos.
Rendimiento de combustible: 14.5 km/l (promedio ciudad-carretera, llanta en buen estado)
Costo de llanta nueva: $2,200 MXN (modelo 2024, precio estimado en llantera)
Vida útil normal: 50,000 km
Reducción de vida útil por daño: 40% si no se retiran piedras

A mí me pasó en la Autopista México–Puebla: una piedrita se incrustó tan profundo que empezó a perder aire lento. Llegué a la gasolinera y la saqué, pero el surco ya estaba dañado. Al mes tuve que cambiar la llanta delantera. No cometí el error otra vez: cada vez que oigo un clic-clic al rodar, paro en cuanto puedo y reviso. Las piedras pequeñas en los surcos pueden dañar el caucho sin que te des cuenta.

Manejo un taxi en Guadalajara, y las llantas nuevas me duran menos de 40,000 km por las calles llenas de escombro. Si no saco las piedritas cada semana, el dibujo se desgasta irregular y pierdo agarre en los peraltes del Periférico. Además, el ruido constante me volvía loco y un día confundí ese sonido con una falla del motor. Revisar las llantas cada semana es un hábito barato comparado con cambiar una llanta de $2,500 MXN.

Como asesor de , te digo: una ponchadura por piedra es una de las causas más comunes de siniestros viales en México. No esperes a que el ruido se vuelva molesto; si ya oyes el clic, detente y saca la piedra con un desarmador plano. En CDMX, basta con una vuelta a la manzana para que una piedrita se clave más.

En mi camioneta Hilux, que uso para trabajo en carretera, las piedras grandes se quedan atoradas entre los tacos del dibujo. Las saco siempre con una pinza porque si no, al pasar por un tope en el Estado de México, el caucho se astilla. Una vez se me reventó la llanta trasera justo antes de la caseta de cobro en la México–Querétaro. Desde entonces, reviso cada domingo.


