
LCC significa Lane Centring Control o control de centrado de carril, un sistema de asistencia a la conducción que mantiene el vehículo centrado en su carril de forma continua, ideal para autopistas mexicanas como la México-Querétaro o la México-Puebla, pero no para calles urbanas. Este sistema combina dos modos: Traffic Jam Assist (TJA) para velocidades menores a 60 km/h, útil en tráfico pesado del Periférico de CDMX, e Intelligent Cruise Assist (ICA) para velocidades superiores, pensado para carreteras despejadas. Según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), los sistemas de centrado de carril deben considerarse como asistencia, no como conducción autónoma, y PROFECO recomienda mantener las manos en el volante en todo momento.
Un vehículo con LCC suele costar entre $15,000 y $25,000 MXN más que uno sin esta función, dependiendo del modelo y la marca. Tomando un valor de $18,000 MXN adicionales y una tenencia media de 3 años con 20,000 km anuales, el costo extra por kilómetro es de aproximadamente $0.30 MXN (sin incluir refrendo o seguro). En la reventa, un auto con LCC puede recuperar hasta el 60% del valor añadido, es decir, unos $10,800 MXN después de tres años. El sistema reduce la fatiga del conductor en viajes largos, lo que indirectamente puede disminuir el riesgo de accidentes y el costo de primas de seguro.
El LCC depende de marcas viales visibles: en carreteras mexicanas con rayas borrosas –frecuente en tramos de la Autopista México-Puebla– el sistema puede desactivarse o perder precisión. También requiere calibración periódica, especialmente tras un cambio de parabrisas o una alineación incorrecta, lo que puede costar entre $1,500 y $3,000 MXN en taller autorizado.
No funciona en curvas muy cerradas, topes o calles sin señalización. El costo extra del LCC se recupera parcialmente al vender el auto. La SICT recomienda revisar que el manual indique el uso exclusivo en autopista.

En mis viajes de CDMX a Querétaro los fines de semana, el LCC me ayuda a no cansarme tanto. Lo activo en la autopista y el auto se mantiene centrado solo, pero en curvas pronunciadas como las de Tepotzotlán a veces pierde la línea y tengo que corregir. En el tráfico del Circuito Interior no lo uso porque se vuelve loco con los coches de lado. Me ha servido para llegar más descansado, pero no te confíes.
El sistema se desconecta si no siente tus manos en el volante. En autopistas con buen trazado funciona casi perfecto. No sustituye la atención del conductor en ningún momento.

Como mecánico he visto que el LCC falla seguido por malas marcas viales. En carreteras como la de Pachuca a Tampico, las rayas están desgastadas y el sistema empieza a hacer movimientos bruscos. También noto que después de un cambio de parabrisas hay que recalibrar la cámara, y muchos talleres no lo hacen bien. Un cliente trajo su Kicks porque el LCC jalaba hacia la derecha; resultó que la alineación estaba mal. Hay que revisar sensor y cámara cada 20,000 km.
La calibración cuesta alrededor de $2,000 MXN en agencia. Los topes y baches confunden el sistema fácilmente. Un parabrisas nuevo sin recalibración desactiva el LCC.

Uso el LCC en el Periférico de Guadalajara cuando hay poca circulación, pero en horas pico lo apago porque los coches se meten y el sistema frena de golpe. En la carretera a Chapala va bien, aunque con las lluvias las marcas se ven mal y se apaga solo. Lo bueno es que en viajes largos me canso menos, pero no sirve para calles con topes ni para la zona de Zapopan con baches.
El LCC no detecta hoyos ni objetos pequeños en el carril. En autopistas con buena iluminación funciona estable. Lo recomiendo solo para tramos carreteros con flujo constante.

En la autopista Monterrey–Saltillo el LCC es un alivio, sobre todo en los tramos rectos y largos. Pero en las curvas de la sierra, el sistema reduce la velocidad y a veces se sale del carril si la línea está borrosa. Con el calor del norte, el aire acondicionado no afecta al LCC, pero sí la cámara se empaña si llueve. Lo uso en viajes de 300 km o más para no llegar tan cansado.
El LCC funciona mejor en carreteras con asfalto nuevo y marcas claras. En subidas pronunciadas pierde precisión momentáneamente. Requiere que el conductor esté atento en todo momento.


