
La luz amarilla de presión de llantas se enciende principalmente por una baja presión en uno o varios neumáticos, ya sea por una fuga lenta, cambio brusco de temperatura o un sensor dañado. No es necesario entrar en pánico, pero sí hay que atenderlo rápido. Conducir con 20% menos presión de la recomendada —por ejemplo, 26 psi en lugar de 32 psi— puede aumentar el consumo de combustible hasta un 3% según datos de PROFECO en su guía de vehicular 2023. Para un Nissan Versa 2025 que rinde 14.5 km/l en ciudad y recorre 20,000 km al año, ese 3% extra significa unos 41 litros de gasolina Magna más, que a $24 MXN por litro representan $984 MXN adicionales anuales solo en combustible. A esto se suma el desgaste prematuro de la banda de rodamiento, reduciendo la vida útil de las llantas en hasta 10,000 km, lo que adelanta el cambio de un juego de llantas (alrededor de $6,000 MXN) casi un año antes. El costo operativo por km, sin considerar la depreciación del auto, sube de $2.60 MXN a $2.65 MXN en ese escenario. La SICT recomienda revisar la presión al menos cada 15 días y antes de salir a carretera, especialmente en rutas como la Autopista México–Querétaro donde las altas velocidades y el calor generan mayor desgaste. Si la luz parpadea o se queda fija, el sensor pudo haber fallado por golpes en baches o topes típicos de CDMX.
| Causa común | Síntoma adicional | Acción recomendada |
|---|---|---|
| Fuga lenta (clavo, válvula) | La luz se enciende después de días | Inflar a presión indicada y llevar a llantera |
| Cambio de temperatura (10°C menos) | Luz se enciende en la mañana y se apaga al rodar | Verificar presión en frío; ajustar si es necesario |
| Sensor dañado (batería interna o golpe) | Luz fija, pero llantas se ven bien | Escaneo con lector TPMS en taller especializado |

A mí me pasó en el Periférico justo en hora pico. Se prendió la luz amarilla y pensé que era ponchadura, pero cuando bajé a revisar las llantas se veían normales. Resultó que había perdido aire por una válvula mal ajustada después de inflarlas en una gasolinera. Un tip: siempre lleva tu propio manómetro porque los de las estaciones nunca están calibrados. Con eso te ahorras el susto.

Trabajo con Uber en Guadalajara y esta luz la veo seguido, sobre todo cuando cambia el clima de calor a lluvia. La presión baja unos 2 o 3 psi de la noche a la mañana. Lo que hago es inflar las llantas a 34 psi en lugar de 32 para que cuando baje la temperatura no se encienda el testigo. Pero cuidado: no pasarse porque en carretera con calor se puede disparar. En los topes de Av. Vallarta hay que ir despacio, los sensores son sensibles a los golpes.

Si la luz se enciende en carretera, como en la Autopista México–Puebla, lo primero es bajar la velocidad, prender intermitentes y orillarse. No frenes de golpe porque una llanta baja puede reventar. Una vez parado, revisa visualmente; si ves una llanta más baja que las otras, cámbiala por la de refacción. Si todas se ven bien, probablemente es un sensor fallando por la vibración de los baches de la México–Cuautla.

En el norte, con el calorón de Monterrey, las llantas se calientan mucho y la presión sube hasta 4 o 5 psi. La luz amarilla no se prende por exceso de presión normalmente, pero si el sensor está mal calibrado, puede dar falsas alarmas. Lo que aprendí es no purgar aire caliente; mejor esperar a que las llantas se enfríen y ajustar en frío. Así evitas que después, con el tráfico de la noche, la luz vuelva a encenderse por falta de presión.


