
La presión baja de tus llantas puede deberse a un pinchazo por un clavo o un vidrio que dejó escapar el aire, a que el auto estuvo varios días sin moverse y las llantas perdieron presión de forma natural, al desgaste del hule por el uso o la edad, o a una falla en el sensor del sistema de monitoreo (TPMS). En México, es muy común que un topetón o un bache en Avenida Insurgentes o en el Periférico provoque una ponchadura lenta que no se nota hasta que el testigo se enciende. Según un estudio de PROFECO sobre básico, mantener la presión correcta puede mejorar el rendimiento de combustible hasta un 3.3 %, y con la gasolina Magna a $24 MXN por litro, eso representa un ahorro real.
Pongamos un ejemplo práctico: si manejas un Nissan Sentra 2025 con un rendimiento promedio de 14 km/l y recorres 20,000 km al año, gastas aproximadamente 1,429 litros de gasolina. Si la presión de las cuatro llantas está 5 psi por debajo de lo recomendado (que suele ser 32–35 psi en frío), la eficiencia baja un 3 %, lo que significa 43 litros extra al año. A $24 MXN por litro, son $1,032 MXN adicionales que pagas solo por no checar la presión cada mes. Además, la SICT reporta que más del 12 % de los accidentes en carretera están relacionados con llantas en mal estado, incluyendo presión incorrecta o baja.
| Causa común de presión baja | Señal típica en el tablero |
|---|---|
| Pinchazo (clavo, tornillo) | Pérdida rápida, testigo se enciende al manejar |
| Inactividad prolongada | Pérdida lenta (1–2 psi por mes) |
| Desgaste natural / vejez | Grietas, paredes porosas |
| Sensor TPMS defectuoso | Testigo intermitente o encendido sin pérdida real |
Mi recomendación es que revises la presión al menos cada quincena, especialmente si manejas en zonas con topes o baches constantes como en el Estado de México. Si el testigo se enciende y no ves pérdida visible, puede ser solo el sensor, pero lo mejor es pasar a una vulcanizadora de confianza para que midan la presión real con un manómetro. No te confíes solo con la luz del tablero.

A mí me pasó con un March 2022: una semana después de comprarlo, se encendió la luz de presión baja y pensé que ya tenía un clavo. Resultó que el auto estuvo parado 10 días mientras esperaba las placas y las llantas habían perdido aire de forma natural. En CDMX, si no usas el coche seguido, la presión se va, sobre todo en temporada de frío. Lo llevé a la agencia y solo le pusieron aire, sin costo. Desde entonces checo la presión cada 15 días en una gasolinera. No siempre hay que desconfiar del sensor.

Manejo un K3 para Uber en Guadalajara y el testigo de presión baja se me prende cada dos o tres meses. Casi siempre es por el calor de la ciudad y las llantas pierden algo de aire cuando se calientan, pero en la mañana al arrancar la presión marca normal. Lo que hago es llevar un compresor portátil en la cajuela; en las gasolineras del Periférico a veces no funciona el medidor. Eso sí, si la pérdida es rápida, seguro traes un clavo. En esos casos corro directo a la vulcanizadora, porque en las calles de Guadalajara cualquier vidrio te deja tirado.

En el taller de Monterrey he visto muchos autos donde la presión baja no es por ponchadura sino por el sensor. Los sensores de presión de llantas, sobre todo en modelos como el Onix o el Toyota Corolla, empiezan a fallar después de 4 o 5 años. La pila del sensor se agota y la luz se queda encendida. La gente gasta dinero en parchar una llanta que no tiene nada, cuando lo único que necesita es cambiar el sensor. Un sensor nuevo cuesta entre $800 y $1,200 MXN, dependiendo del modelo. Mejor revisar con un escáner antes de desmontar la llanta.

Tengo una Hilux 2019 que uso para trabajo en carreteras de Baja California, y la presión baja es parte del día a día. Cuando paso por caminos de terracería con piedras, las llantas pierden aire poco a poco. No es una ponchadura completa, sino un desgaste en la banda de rodamiento. Yo cargo un manómetro manual y un compresor, y reviso la presión cada vez que cargo gasolina. Si ves que la baja es constante en una sola llanta, seguramente trae un objeto incrustado. En mi caso, una vez traía una espina de cardón y ni se notaba hasta que la revisamos a fondo.


