
Si te sientes con sueño mientras manejas, la medida más efectiva y segura es detenerte en un lugar aprobado —como una gasolinera, área de descanso o bahía de estacionamiento— y descansar 20 minutos antes de retomar el camino; las soluciones rápidas como chicle o mentolado solo son parches temporales. Según la SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes), en 2023 la fatiga al volante fue un factor en cerca del 20% de los accidentes en carreteras federales, especialmente en tramos como la Autopista México–Querétaro o la México–Puebla, donde los trayectos largos y la monotonía aumentan el riesgo. PROFECO, en su guía de vial (2024), recomienda parar cada 2 horas o cada 200 km, y nunca confiar únicamente en estimulantes externos.
Para entender el costo real de ignorar el sueño, hagamos un cálculo simple: un conductor de DiDi en CDMX gana en promedio $300 MXN por hora (según estimaciones del sector con datos de 2024). Detenerse 20 minutos representa dejar de percibir aproximadamente $100 MXN. Sin embargo, un accidente menor sin lesiones puede implicar deducibles de seguro de $5,000 MXN a $15,000 MXN, más la pérdida de ingresos durante días. Eso significa que el costo de no descansar puede ser 50 a 150 veces mayor que el del descanso preventivo. Además, si manejas un vehículo con aire acondicionado encendido en el tráfico de Guadalajara o Monterrey, el consumo extra de gasolina Regular de 87 octanos es mínimo comparado con el riesgo.
En la práctica, los métodos mecánicos como bajar las ventanas o aplicar mentolado en el cuello funcionan por unos minutos, pero no reemplazan una pausa real. Recuerda que en carreteras de cuota como la Autopista México–Pachuca o la México–Cuernavaca, encontrar áreas de descanso señalizadas cada 50 km es viable. Un dato clave: 20 minutos de sueño profundo restauran la alerta equivalente a una taza de café, pero sin los efectos secundarios. La fatiga no se negocia.

En el Periférico de CDMX, cuando el tráfico se pone pesado y empiezo a cabecear, lo primero que hago es masticar chicle de menta. No es mágico, pero mover la boca me mantiene despierto unos minutos mientras busco una gasolinera. También bajo el vidrio aunque haga frío; el aire del Circuito Interior me reaviva. Un descanso de 20 minutos puede salvar tu vida.

Para viajes largos como de Monterrey a Saltillo, el mentolado en el cuello es mi salvación. Lo aplico antes de salir, no en la cara porque si te sudan los ojos es peligroso. Pero si el sueño no se quita, no hay otra: me orillo en una zona segura, apago el motor y pongo una alarma de 20 minutos. En esos 20 minutos, mi cuerpo se recupera como si hubiera dormido dos horas.

Con el calor de Guadalajara, el aire acondicionado lo pongo bien frío y en circulación externa. Eso me da un respiro, pero el sueño vuelve si llevo más de tres horas manejando. Una vez me pasó en un tope y casi golpeo a un motociclista.


