
En Ciudad de México y otras zonas de alta altitud como Toluca o Puebla, la presión de las llantas se comporta diferente, por lo que la luz de advertencia del sistema de monitoreo de presión (TPMS, por sus siglas en inglés) se enciende con frecuencia porque el aire se expande al calentarse y se contrae al bajar la temperatura ambiente o al cruzar un cambio de altitud de 500 m o más. La mayoría de los vehículos en México traen el sistema configurado para activarse cuando la presión baja de 26 PSI (alrededor de 1.8 bar), pero el rango recomendado por los fabricantes para autos como Versa, Chevrolet Onix o Volkswagen Virtus suele estar entre 30 y 35 PSI en frío. Si manejas en carretera, por ejemplo de CDMX a Querétaro, la fricción continua puede elevar la presión hasta 3 o 4 PSI por encima del valor en frío sin que haya una fuga real. No obstante, si la luz se enciende al arrancar en la mañana, es probable que tengas un neumático con una fuga lenta por un clavo o un corte en la pared lateral. Según PROFECO, en su guía de mantenimiento vehicular 2024, revisar la presión cada 15 días evita hasta un 15% de desgaste irregular de la banda de rodamiento. Si la luz parpadea y luego se queda fija, el sensor interno de una llanta pudo haber agotado su batería, lo cual es común entre los 5 y 7 años de uso del vehículo, sin importar que la llanta esté en buen estado. En mi experiencia, el costo de reemplazar un sensor original en un lote de autos seminuevos puede ir de $1,200 a $2,500 MXN por pieza, más mano de obra, y es un problema que no se resuelve inflando la llanta. Para una flotilla de 10 unidades que recorren 30,000 km al año en la Autopista México-Puebla, el desgaste prematuro por circular con 5 PSI por debajo de lo recomendado puede reducir la vida útil de las llantas hasta en 10,000 km, lo que equivale a un reemplazo anual adicional de $18,000 MXN por vehículo, considerando un juego de llantas de gama media.

Cada vez que paso por los topes de Periférico o las calles llenas de baches en Iztapalapa, la luz del TPMS me parpadea, pero no es porque tenga una ponchadura. En mi March 2022 he notado que después de 20 minutos de manejo, la presión sube un PSI o dos y la luz se apaga sola. Lo que sí aprendí a las malas es que si la luz no se apaga después de una cuña de gasolina en El Rosario, es mejor bajarse y revisar con el medidor manual, porque el sensor a veces se vuelve loco con el calor del asfalto.

Trabajo de repartidor en Guadalajara y manejo un NP300 con llantas de carga. La primer vez que vi la luz encendida pensé que era una ponchadura, pero era porque el taller me dejó las llantas a 40 PSI en frío. En el trayecto de la carretera a Colima, con el pavimento caliente, la presión subió a 45 PSI y se encendió la alerta por exceso. Tuve que parar a ventilar las llantas en una gasolinera de la autopista. Mi recomendación: no solo veas la luz, revisa siempre con un manómetro, sobre todo si manejas cargado.

Tengo un Seltos 2024 y la luz se me prendió después de pasar por un tramo de terracería en la Sierra de Arteaga. De entrada me asusté, pero era solo el sensor que se descalibró con el golpe. Lo bueno es que los sensores modernos se resetean solos después de 10 km a velocidad constante.

En el lote de autos seminuevos que manejo, uno de cada 10 Sentra que recibo tiene la luz del TPMS encendida por un sensor muerto, no por presión baja. Son carros de 2017-2018 que ya cumplieron su ciclo de batería. Les digo a los clientes que si la luz no se apaga tras inflar las llantas al valor de la calcomanía de la puerta, no gasten en cambiar la llanta, mejor que presupuesten el cambio del sensor con el eléctrico. Es un gasto de $1,500 MXN que vale la pena para no traer el testigo prendido todo el año.


