
En los modernos, sobre todo desde 2020, la mayoría ya no trae llanta de refacción tradicional. En su lugar usan neumáticos run-flat (con refuerzo en el costado) o un kit de reparación de pinchazos que viene debajo del piso de la cajuela, a veces junto al compresor. Algunos modelos como la Clase C, Clase E, GLC y GLE pueden traer run-flat de fábrica, pero eso depende del equipamiento y del mercado mexicano: aquí los importadores suelen incluir el kit en lugar de la llanta para ahorrar peso y espacio.
Los neumáticos run-flat permiten seguir conduciendo hasta 145 km después de una ponchadura, a una velocidad máxima de 80 km/h, gracias a su costado reforzado. A cambio, pesan entre 3 y 5 kg más que una llanta normal, lo que incrementa el ruido de rodadura y el consumo de combustible. Según la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en su análisis de vehículos 2024, esta tecnología es la opción más común en marcas premium en México por su conveniencia en carretera, aunque el costo de reemplazo es mayor: una llanta run-flat para Mercedes puede costar entre $4,500 y $8,000 MXN, contra $2,500–$4,000 de una convencional.
Si haces un cálculo aproximado para un Mercedes Clase C modelo 2023 con 20,000 km al año, el gasto extra de combustible por el mayor peso del run-flat ronda los $200 MXN anuales (0.2 L/100 km adicionales con gasolina Premium de 91 octanos a $24 MXN/L). Pero el verdadero ahorro está en evitar una grúa: en la CDMX, un servicio de arrastre cuesta entre $800 y $1,200 MXN. Con dos ponchaduras en tres años, ya recuperaste la diferencia.
De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), los vehículos que utilizan run-flat deben cumplir con la NOM-039-SCT-2 aplicable a neumáticos, asegurando que permitan mantener el control incluso a baja presión. En la práctica, muchos propietarios prefieren tener un kit de inflado y sellador en la cajuela como respaldo, porque en México los topes y baches pueden dañar el costado del run-flat y dejarlo inservible.

















Tengo un Mercedes GLC 2022 y me sorprendió que no trajera llanta de refacción. Solo viene un kit de espuma selladora y un compresor debajo de la alfombra de la cajuela. Un neumático run-flat aguanta hasta 145 km sin presión. En la CDMX, con el tráfico de Periférico, he llegado desde el Ángel hasta un llanero en Iztacalco sin problema. La llanta run-flat pesa casi el doble que una normal. Para andar en ciudad con topes, siento más duro el viaje, pero en carretera te da tranquilidad.

Como mecánico en un taller de la zona de Polanco, veo muchos Mercedes que llegan con run-flat dañados por baches. El problema es que no se pueden reparar si el costado está perforado. La llanta de refacción tradicional ya no se incluye ni en la Clase S. El kit de reparación solo sirve para clavos pequeños, no para cortes grandes. Una llanta run-flat nueva cuesta de $5,000 a $7,000 MXN en México. Recomiendo traer siempre un compresor portátil extra y revisar la presión cada mes.

Manejo un Mercedes Clase E para DiDi en Guadalajara. Nunca he tenido que cambiar una llanta porque trae run-flat. Una vez me ponché en la autopista a Zapotlanejo y llegué al taller 40 km después. La llanta run-flat hace más ruido que una normal en asfalto rugoso. Eso sí, consumo un poquito más de gasolina, pero prefiero eso a quedarme varado en la carretera.

Compré un Mercedes seminuevo 2019 y el vendedor me dijo que traía llanta de refacción. Mentira: solo el kit. Revisa siempre el piso de la cajuela antes de comprar. En los modelos 2020 en adelante, casi ningún Mercedes trae llanta física. El run-flat te saca de apuro hasta 145 km. Para andar en Monterrey con calor extremo, el costado se desgasta más rápido. Mejor cotiza el remplazo antes de comprar.


