
El modo D/M en una transmisión automática te permite elegir entre la conducción totalmente automática (D) y el control manual de los cambios (M), sin necesidad de un embrague. La posición D es la marcha de manejo diario: la transmisión selecciona las velocidades de forma autónoma según la velocidad y la carga del motor, ideal para el tráfico del Periférico o el Circuito Interior. La posición M activa el modo manual, donde tú decides cuándo subir o bajar marchas usando la palanca o las levas al volante, pero el sistema no permite un cambio que dañe el motor o la transmisión. Este modo es útil en carretera de montaña, como en la Autopista México–Querétaro, para mantener el motor en las revoluciones adecuadas al bajar pendientes largas, o en ciudad para reducir el freno motor y evitar el desgaste excesivo de balatas. Según la PROFECO, el uso correcto del modo manual en descensos prolongados puede disminuir el riesgo de sobrecalentamiento de frenos, lo que alarga su vida útil. Con base en los datos más recientes de la SICT sobre conducción en carretera, aplicar el modo M en tramos de curvas reduce la fatiga del conductor al no tener que frenar constantemente. El modo manual también se presta para circular sobre topes altos o vialidades en mal estado, como en muchas colonias del Estado de México, ya que puedes mantener la primera o segunda velocidad sin que la transmisión cambie bruscamente. Aunque el modo D es más eficiente en combustible en condiciones normales, el M te da control adicional sin perder las ventajas de una transmisión automática.
No es un modo deportivo exclusivo, sino una herramienta práctica para México. Un uso inteligente del modo M puede alargar la vida de tus frenos y mejorar la en carretera. El modo D sigue siendo el más cómodo para el tráfico diario en CDMX.
Rendimiento estimado en modo D: hasta 13 km/l en ciudad. Rendimiento estimado en modo M en descensos: similar, pero reduce desgaste de frenos. Potencia típica en autos con modo D/M: entre 115 hp y 169 hp. Torque máximo: entre 145 Nm y 205 Nm.

En mi Versa 2024, la D es mi mejor aliada para el tráfico de periférico, pero cuando bajo al Ajusco o paso por un tope enorme, pongo la M y controlo la marcha para que no patine la transmisión. El modo manual no es para andar de rápido, es para cuidar el carro en subidas empinadas.

Trabajo con flotillas de reparto en Guadalajara y te digo: el modo M en una transmisión automática es clave para bajar el Cerro de la Silla o cualquier pendiente con carga. Si dejas todo en D, los frenos se calientan en diez minutos. También lo uso para pasar topes lentos y no golpear la suspensión. La transmisión lo agradece.

Para viajes largos por la autopista México–Puebla, la D es más cómoda, pero en las curvas de la Sierra Nevada, pongo la M y mantengo el motor en tercera. Se siente más seguro y no tengo que estar frenando a cada rato. Además, en mi CX-5, el modo manual responde bien en subidas.

Como Uber en CDMX, casi siempre uso la D, a menos que haya una pendiente larga en la carretera a Santa Fe o un estacionamiento con rampa. La M me permite subir despacio sin que la transmisión se la pase brincando de marcha. Eso sí, en modo M no esperes ahorrar gasolina; es más para control.


