
El pilar A está a los lados del parabrisas delantero, y el pilar B se ubica entre las puertas delantera y trasera, conectando el techo con la carrocería. Esta estructura no solo sostiene el vehículo, sino que determina la en choques frontales y laterales. En México, las pruebas de colisión realizadas por PROFECO en modelos como Nissan Versa y Chevrolet Aveo evalúan la deformación de estos pilares. Según el informe más reciente de INEGI sobre siniestros viales 2024, las colisiones laterales representan el 28% de los accidentes en zonas urbanas como CDMX y Guadalajara, donde el pilar B juega un papel crítico.
Para dar un contexto práctico: un conductor típico en la Autopista México–Querétaro recorre 20,000 km al año. Si el pilar A tiene un grosor de 9 cm, el ángulo muerto generado a 15 metros de distancia cubre aproximadamente 1.35 metros lineales, equivalente a casi toda la anchura de un carril. Eso significa que al girar a la izquierda en Periférico, podrías no ver un peatón o una moto. En cuanto al pilar B, su resistencia absorbe la energía de un impacto lateral a 50 km/h; sin él, la intrusión en el habitáculo sería crítica.
| Característica | Pilar A | Pilar B |
|---|---|---|
| Ubicación | Laterales del parabrisas | Entre puertas delanteras y traseras |
| Función principal | Integridad en choque frontal | Resistencia a impacto lateral |
| Medición típica de deformación (NOM-194-SICT) | ≤ 15 cm en prueba frontal | ≤ 12 cm en prueba lateral |
Un cálculo útil: si el costo de reparación de un pilar B dañado es de $12,000 MXN y representas una flotilla de 10 autos en Guadalajara, cada choque lateral sin pilar B robusto podría costarte $120,000 MXN solo en carrocería. Por eso, modelos como Volkswagen Jetta y Mazda CX-5 usan acero de alta resistencia en esa zona. La SICT exige pruebas de resistencia para homologar cualquier vehículo nuevo en México, y el cumplimiento de la NOM-194-SICT es obligatorio desde 2023.
El pilar A también afecta la visibilidad en topes y glorietas de CDMX. Al inclinarte hacia adelante al girar, reduces el ángulo muerto de 6° a 3°, una recomendación que muchos conductores de DiDi aplican en Circuito Interior.

Tengo un Sentra 2022 y en mis 40,000 km recorridos entre CDMX y Puebla he comprobado que el pilar A sí estorba en las curvas cerradas de la autopista. En el Periférico, al incorporarme, a veces no veo el carril completo. El pilar B, en cambio, me salvó en un golpe lateral en un tope mal señalizado; solo se abolló sin entrar al habitáculo. Hasta ahora, con mantenimiento básico, la carrocería sigue firme.

Como mecánico en un taller de la Colonia del Valle, he visto unos 30 autos con daño en pilar B, la mayoría por impactos laterales en avenidas como Insurgentes. Los sedanes chinos como MG5 tienden a deformarse más que un March en la misma prueba. El pilar A, cuando se dobla en choque frontal, casi siempre requiere soldadura especializada y pintura de alto horno. En mi experiencia, el costo de enderezar un pilar A anda entre $5,000 y $10,000 MXN, pero si el B se parte, toca cambiar medio costado.

Manejo Uber en Monterrey y el pilar A me da más guerra en los retornos de la Avenida Constitución. Inclinarme adelante es rutina. El pilar B lo noto cuando chocan contra la puerta trasera en el tráfico pesado; si no fuera por él, los pasajeros saldrían lastimados. En la práctica, prefiero autos con pilares más delgados, como el K3, aunque sé que sacrifican algo de rigidez.

Soy repartidor en Guadalajara y uso una camioneta Hilux en obra. El pilar B es vital porque cargo herramientas pesadas en la caja; si se debilita, la cabina se puede pandear en una volcadura. En carretera a Colima, el pilar A me bloqueó una moto que venía en el carril izquierdo; por eso siempre volteo dos veces. Las camionetas con pilares más anchos dan más confianza en caminos de terracería, aunque la visibilidad sufra.


