
Activar la grabación en bucle es la solución más práctica: cuando la tarjeta SD se llena, el sistema sobrescribe automáticamente los videos más antiguos, siempre que esa opción esté encendida en la configuración de tu dashcam. Si la tienes apagada, la cámara deja de grabar al alcanzar el límite de almacenamiento, y eso es justo lo que provoca el mensaje de “tarjeta llena”. En la pantalla de menú, busca “loop recording” o “grabación cíclica” y asegúrate de que esté en ON. Si ya lo está, el problema puede ser que la tarjeta esté dañada o que tenga archivos de bloqueo.
Para darte una idea con números, una dashcam que graba en 1080p a 30 fps consume aproximadamente 1.5 GB por hora. Con una tarjeta de 64 GB, tienes capacidad para unas 42 horas de video continuo. Si manejas en CDMX dos horas al día de lunes a viernes, más los fines de semana en el Periférico o en la Autopista México–Querétaro, grabas unas 60 horas al mes, lo que llena la tarjeta en menos de un mes. Por eso, PROFECO, en su guía de accesorios automotrices 2024, recomienda revisar la configuración de loop cada vez que instales una dashcam y formatear la tarjeta cada 30 días para evitar corrupción de datos.
Si el loop no resuelve, conecta la tarjeta a una computadora y verifica si está protegida contra escritura o si tiene sectores dañados. Un formato completo (no rápido) desde la dashcam o desde la PC suele limpiar archivos ocultos. En mi experiencia, usar tarjetas de alta velocidad (Clase 10 o U3) reduce fallas, y en México marcas como SanDisk y Samsung se consiguen en Elektra o Amazon MX desde $300 MXN.

En mi caso, trabajo con Uber en la Zona Metropolitana del Valle de México y la dashcam me avisó de la tarjeta llena justo cuando iba a captar un incidente en Circuito Interior. Desde entonces dejé la grabación en bucle activada y cada mes la formateo desde el menú del aparato. Si no haces eso, la cámara se detiene y pierdes horas de video. La tarjeta SD se llena más rápido en CDMX por el tráfico pesado y los topes que te obligan a grabar continuamente.

Como mecánico en un taller de la colonia Roma, muchos clientes llegan con la dashcam muerta porque la tarjeta se llenó y no sabían que debían activar el loop. Les digo: revisa la configuración, si no está en ON, la cámara graba hasta llenar y luego se apaga. También recomiendo cambiar la tarjeta cada año, porque las de baja calidad se dañan con el calor del tablero en el sol de la Ciudad de México. Usa una clase 10, cuesta unos $500 MXN y aguanta mejor los reescribe constantes.

Viajo seguido de Monterrey a Saltillo por la autopista y la dashcam me marcó tarjeta llena justo cuando un trailer se me cerró. Aprendí a la mala: sin loop recording, la cámara se detiene en el peor momento. Ahora antes de cada viaje largo reviso que el loop esté activo y borro los archivos viejos. En autopista, grabas horas seguidas y una tarjeta de 32 GB se llena en menos de un día si no haces nada.

Uso una dashcam Viofo A119 en mi Versa y cada dos meses me sale el aviso de tarjeta llena. Lo que hago es formatearla desde la misma cámara, no desde la computadora, porque a veces los archivos protegidos no se borran solos. La grabación en bucle ya la trae activada de fábrica, pero si alguien la desactivó sin querer, la tarjeta se llena en una semana. En el tráfico de Guadalajara, con el aire acondicionado prendido y el sol fuerte, mejor tener una tarjeta de respaldo en la guantera.


