
Para mantenerse alerta durante viajes largos por carretera en México, lo más efectivo es combinar chicles sin azúcar con café negro o té verde, y evitar comidas pesadas que provoquen somnolencia. Según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), la fatiga al volante es factor en cerca del 25% de los accidentes en autopistas como la México–Querétaro o la México–Puebla. Un cálculo basado en 30,000 km anuales recorridos entre CDMX y Monterrey muestra que, si un conductor se detiene cada 2 horas para consumir una lata de café frío o un Vive 100, el gasto en bebidas energéticas asciende a unos $1,200 MXN al año, mientras que llevar chicles y ciruelas pasas reduce ese costo a menos de $300 MXN anuales. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) recomienda optar por chicles con xilitol y no exceder dos tazas de café en un mismo tramo. Además, el consumo de alimentos muy condimentados o con alto contenido de azúcar puede generar picos de glucosa seguidos de somnolencia, lo que contradice el objetivo de mantenerse despierto. Por eso, en rutas como la Autopista del Sol o la carretera a Guadalajara, lo mejor es planificar paradas cada 150 km para estirar piernas, hidratarse y comer algo ligero.

Yo manejo Uber en la CDMX y cuando agarro viaje a Pachuca o Puebla, cargo un termo con café negro bien cargado y una bolsa de chiles enchilados. El picante me despierta más que cualquier pastilla para la garganta. También llevo chicles de menta, pero los cambio cada media hora porque si no, pierden el efecto. No recomiendo las bebidas energéticas muy seguidas porque luego te da el bajón.

Soy repartidor de mercancía en la ruta Monterrey–Saltillo y he probado de todo. Lo que mejor me funciona es masticar chicle de canela sin azúcar mientras escucho podcasts. Tengo una hielera con agua natural y cada dos horas como una manzana verde o unas ciruelas pasas. El ácido de la manzana me mantiene enfocado. Eso sí, las comidas pesadas como tortas o gorditas me tumban a los 40 minutos; mejor solo algo ligero.

En la carretera de cuota a Guadalajara, lo que hago es tomar un café americano y un puñado de almendras. El café me despierta y las almendras me dan energía estable. Los chicles de menta fuerte también jalan, pero si no tomo agua, se me reseca la boca. Ni de chiste me meto un refresco dulce porque a los 20 minutos ya estoy bostezando.

Como taxista que hace viajes largos de CDMX a Querétaro, prefiero las pastillas de menta fuerte y una botella de agua con limón. El chile en polvo en los dulces también funciona. Pero lo que nunca falla es parar en una gasolinera, comprar un café de máquina y caminar cinco minutos alrededor del auto. El movimiento físico es mejor que cualquier estimulante. Las bebidas energéticas solo las uso cuando no dormí bien.


