
Si los rayones en el plástico del guardabarros no son profundos y solo afectan la capa superficial, la reparación es sencilla y la puedes hacer tú mismo en casa. Primero, lava bien la zona y sécala. Aplica una pequeña cantidad de pasta dental blanca (no en gel) sobre un paño de microfibra húmedo y frota con movimientos circulares durante 30 a 60 segundos. Retira el exceso con otro paño limpio y húmedo. Esto funciona porque la pasta dental actúa como un compuesto de pulido muy fino que elimina marcas leves. Para rayones más notorios que no alcanzan a perforar el plástico, un corrector de pintura o un marcador especial para plásticos del color de tu vehículo es una solución rápida; en México, un corrector de color para un Versa o un Kia K3 cuesta entre $150 y $400 MXN en autopartes como AutoZone o en la agencia. Sin embargo, para rayones profundos, donde el plástico quedó marcado con surco o el material se levantó, no hay reparación casera que valga. La única opción segura y estética es reemplazar la pieza. Un dato práctico: si el rayón es tan hondo que la uña se engancha al pasar sobre él, no pierdas tiempo con pastas ni correctores.
La decisión de reparar o cambiar también tiene un lado económico. Con base en precios de refacciones originales y de alta calidad en la CDMX en 2025, un guardabarros nuevo para un auto sedán popular como el Chevrolet Onix o el Volkswagen Virtus cuesta entre $1,200 y $3,500 MXN por pieza, más mano de obra si lo instalas en un taller de confianza (alrededor de $300 a $600 MXN). Si sumas el costo de varios intentos de reparación fallidos, es más rentable cambiar la pieza de una vez. Un cálculo simple: si intentas reparar con lija, pasta y barniz durante tres fines de semana, gastas unos $500 MXN en materiales y tu tiempo, y el resultado sigue siendo visible. En cambio, por $1,800 MXN totales tienes un guardabarros nuevo instalado. La PROFECO, en su estudio de costos de mantenimiento 2024, señala que los gastos en consumibles de taller no siempre se recuperan en la reventa del auto, pero reemplazar piezas visibles mejora la percepción del comprador. La SICT también recomienda, en su guía de seguridad vial, mantener los guardabarros en buen estado para evitar que vibren o se desprendan en carretera. En tres años de uso en una ruta como la Autopista México–Querétaro, el costo de no atender un rayón profundo puede ser mayor si el plástico empieza a cuartearse por el sol y el polvo.

En mi Versa 2019, los rayones superficiales en los plásticos de las ruedas los resuelvo con pasta dental y un trapo suave. Con gasolina Magna de 87 octanos y un paño húmedo, el resultado es aceptable. Pero, si el rayón es profundo, no hay remedio casero que valga la pena. En tres años recorriendo Periférico y Circuito Interior, aprendí que es mejor cambiar la pieza.

He visto muchos Rio y Chevrolet Aveo con los guardabarros rayados por piedras en carreteras como la de Monterrey–Saltillo. Si el plástico no está roto, una lijada fina con lija al agua del #1500 y un poco de pasta para pulir restaura el brillo. Pero si el rayón es tan hondo que ves el color del plástico base, no hay más que comprar uno nuevo. En un taller de confianza en Guadalajara, el cambio de un guardabarros trasero me costó $1,500 MXN incluyendo mano de obra.

Revisa siempre los guardabarros antes de comprar un seminuevo. Si están muy rayados o cuarteados, es señal de que el auto vivió en calles angostas o estacionamiento descuidado. En mi lote, un auto con esos plásticos dañados baja su valor en unos $2,000 MXN. No es caro cambiarlos, y el auto se ve mucho mejor.

Como repartidor en CDMX, los topes y banquetas dejan marcas en los guardabarros de mi March. Si la rayadura es superficial, con un paño húmedo y pasta dental la disimulo. Pero cuando el plástico se levanta o se rompe, lo cambio de inmediato; cuesta $1,300 MXN la pieza en la agencia. No conviene reparar porque el plástico pierde resistencia y con el calor y el sol se puede agrietar más.


