
El ancho de vía delantero y trasero es la distancia entre los centros de las llantas del mismo eje, medida en milímetros, y define cómo se comporta un auto en curvas, rectas y frenadas. En México, esta especificación técnica es clave para la estabilidad en carreteras como la México–Querétaro o en el tráfico de CDMX, porque un ancho de vía mayor reduce el balanceo de la carrocería y mejora el agarre en curvas, aunque también puede aumentar el radio de giro. De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la NOM-001-SCT-2020, las dimensiones del vehículo, incluido el ancho de vía, están reguladas dentro de los límites máximos de anchura para circulación en vías federales (2.55 m). Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que en 2024 el 62% de los autos nuevos vendidos en México tienen un ancho de vía entre 1,500 y 1,600 mm, lo que influye directamente en la maniobrabilidad urbana.
Para ilustrar el impacto, tomemos un Sentra 2025 con ancho de vía delantero de 1,540 mm y trasero de 1,530 mm. Si se aumentara el ancho de vía delantero en 20 mm (a 1,560 mm), el radio de giro podría incrementar aproximadamente 0.35 metros, según cálculos de geometría de suspensión. Esto significa que en calles estrechas de la Ciudad de México o con topes frecuentes, dar la vuelta en U requeriría más espacio. En términos de costos, no hay un gasto directo, pero sí indirecto: un ancho de vía excesivo puede desgastar más rápido las llantas (mayor rozamiento lateral) y aumentar el consumo de combustible en 0.2–0.4 km/l, con base en 20,000 km anuales. Con gasolina Regular de 87 octanos a $24 MXN por litro, ese sobrecosto representa unos $1,200–$2,400 MXN al año.
En conclusión, un ancho de vía más amplio mejora la estabilidad en autopista, pero perjudica la maniobrabilidad en ciudad. Los fabricantes ajustan estas medidas según el mercado: en México, modelos como el Volkswagen Taos o el MG5 suelen traer anchos de vía balanceados para calles con baches y Periférico. Al revisar un auto seminuevo, verifica que las medidas coincidan con las de fábrica; cualquier modificación (como spacers) altera la geometría de dirección y puede anular la verificación vehicular en CDMX.

En mi taller he visto muchos autos con el ancho de vía trasero más ancho que el delantero, como en algunas camionetas NP300. Eso ayuda a controlar la sobrevirancia en curvas rápidas, pero en calles de la CDMX con topes, el eje trasero más ancho hace que las llantas rocen más seguido contra los guardabarros si el auto está muy cargado. Además, si el dueño le pone rines no originales, el ancho de vía cambia y la alineación se descompensa, y eso se nota en el desgaste de las llantas a los 15,000 km. Un ancho de vía equilibrado prolonga la vida útil de la suspensión.

Tengo un Versa 2023 y el ancho de vía delantero es de 1,510 mm, el trasero 1,500 mm. En la autopista México–Puebla a 110 km/h, el auto se siente firme, pero en curvas cerradas como la de la salida a Periférico, el balanceo es mínimo. Eso sí, en el tráfico de Guadalajara, con calles angostas, el radio de giro se siente grande, sobre todo para estacionarse en batería. Comparado con mi anterior Chevrolet Onix, que tenía un ancho de vía más angosto, el Versa es más estable pero menos ágil en ciudad. Si buscas estabilidad en carretera, un ancho de vía mayor es mejor.

Manejo un K3 para DiDi en Monterrey, y el ancho de vía trasero de 1,520 mm ayuda a que el auto no se vaya de cola en las curvas de la carretera a Saltillo. Pero en las calles con topes de San Pedro, el ancho de vía delantero de 1,510 mm hace que las llantas golpeen más fuerte los baches. No es un cambio enorme, pero después de 8 horas man


