
CHG en el tablero de un auto indica que el sistema de recuperación de energía cinética está activo, convirtiendo el movimiento del vehículo en electricidad para recargar la batería. En México, esta función no es exclusiva de autos 100% eléctricos; la encontramos en muchos híbridos como el Prius, Honda Civic Hybrid, y en versiones híbridas enchufables de la Ford Maverick o Hyundai Tucson. También algunos autos con sistema mild-hybrid de 48V, como ciertas versiones de la Chevrolet Silverado o la Toyota Hilux, muestran una indicación similar en el panel de instrumentos, ya sea como “CHG” o una barra de carga. En un vehículo de combustión interna tradicional, sin ningún tipo de electrificación, el indicador CHG no aparece porque no hay batería de alto voltaje ni motor-generador. La energía recuperada varía según la velocidad, la pendiente y la intensidad de la frenada; a mayor desaceleración, el indicador gira más hacia la zona CHG, lo que también ayuda a reducir el desgaste de las balatas y frenos. En el contexto de la Ciudad de México, con sus topes constantes, el tráfico pesado en Periférico y Circuito Interior, y las bajadas en rutas como la Autopista México–Toluca, el sistema de recuperación es especialmente útil. Según datos de PROFECO en su estudio de eficiencia vehicular, los autos híbridos que más aprovechan esta tecnología pueden recuperar entre un 15% y un 30% de la energía que de otro modo se perdería en frenado, lo que se traduce en un ahorro real de gasolina Magna o Premium, dependiendo del motor. Un cálculo directo: si un Nissan Versa híbrido recorriera 20,000 km al año en CDMX, con un rendimiento combinado de 22 km/l, gastaría unos $38,000 MXN en gasolina Magna; sin la recuperación, ese mismo auto podría gastar $45,000 MXN, un ahorro de $7,000 MXN anuales solo por la función CHG.
CHG reduce frenos y ahorra gasolina en ciudad. No todos los autos con CHG son híbridos. En CDMX, el CHG puede recuperar 3-5 km de autonomía en cada frenada fuerte.

En mi Sentra 2023, el testigo CHG solo aparece cuando bajo por la carretera a Cuernavaca o en las cuestas de Santa Fe. No es un híbrido, es un mild-hybrid de 48V, pero sí se nota que el motor se siente más suelto y el consumo en la ciudad bajó como 1.5 km/l. En mi caso, cada vez que freno antes de un tope, veo que la aguja sube a la zona CHG y siento que el auto frena solito. Es más útil de lo que pensaba.

Como mecánico, he visto que muchos dueños de Kicks e-Power o Toyota RAV4 Hybrid se quejan de que el sistema no carga tanto como esperaban, pero en carretera, como en la Autopista México–Querétaro, el CHG apenas recupera, porque casi no frenas. En cambio, en Guadalajara, con su tráfico pesado y topes, el sistema recupera bastante. Lo que muchos no saben es que la batería de los híbridos se puede dañar si nunca usas el CHG, porque no se carga bien. En mi taller, recomiendo circular por calles con pendiente para que el sistema haga su trabajo.

En la agencia, cuando vendo un seminuevo híbrido, siempre les explico que el CHG no es para que el auto corra más, sino para que dure más. Un cliente que venía de Monterrey con su CX-5 híbrido me dijo que en la carretera a Saltillo, con puras subidas, el CHG casi no sirve, pero en la ciudad, con el tráfico, le bajó el consumo de 12 a 15 km/l. Eso es real.

Yo manejo un Hilux diésel con sistema mild-hybrid, y cuando voy cargado en la Autopista México–Puebla, el CHG se activa en las bajadas largas, como en la zona de Chalco, y el motor se siente más suave. No esperes que te ahorre mucho si nunca frenas fuerte, pero en ciudad, con semáforos y topes, sí se nota. Hasta ahora, en 6 meses, las balatas se ven nuevas, y eso que le meto 1,500 km al mes.


