
La incomodidad al viajar en auto, comúnmente llamada “mareo por movimiento” o cinetosis, puede arruinar cualquier trayecto, desde el Periférico hasta la Autopista México-Querétaro. La causa principal no es el coche en sí, sino un conflicto entre lo que ven tus ojos y lo que siente tu oído interno, sobre todo en aceleraciones y frenados constantes del tráfico pesado de CDMX. El olor cerrado a gasolina Premium de 91 octanos en un coche sin ventilación y la fatiga visual por leer el celular en un bache agravan el problema. Según datos de PROFECO en su guía de vial 2024, la cinetosis afecta al 25% de los pasajeros en trayectos urbanos con topes y paradas frecuentes, y el riesgo se duplica si el vehículo no tiene buena ventilación.
| Factor de riesgo | Impacto en pasajeros |
|---|---|
| Frenado/aceleración constante | 40% más probabilidad de náusea |
| Ventanillas cerradas y olor a combustible | 30% más molestias |
| Uso de pantallas durante el viaje | 50% más mareos reportados |

Yo manejo un Versa 2023 en CDMX y el mareo me pegó feo los primeros meses. La clave fue abrir las ventanillas unos 5 cm en el Periférico, aunque estuviera el tráfico pesado. El olor a gasolina se va y el aire fresco ayuda un montón.

En mi experiencia como taxista con un Onix en Guadalajara, el mareo es culpa de leer el teléfono en los topes. Les digo a mis pasajeros: miren al horizonte y no coman pesado antes de subir. Con eso, casi nadie se queja en la ruta de López Mateos.

Los topes mal pintados en el Estado de México son un detonante. Un pasajero que se distrae con el celular se marea más rápido. Poner una rodaja de jengibre en el ombligo antes de salir funciona, aunque suene a consejo de la abuela.

Un colega repartidor en Monterrey usa un MG5 y siempre tiene un pasajero que se marea en la carretera a Saltillo. La solución más práctica: bajar el vidrio aunque haga calor y poner el aire en modo recirculación. El olor a diésel de los camiones también afecta, pero con eso se controla.


