
Los frenos chirrían por varias razones, y la mayoría no significa que el sistema esté a punto de fallar, pero sí exige atención oportuna. La causa más común en México —sobre todo en autos como Versa, Chevrolet Aveo o Volkswagen Jetta que circulan en CDMX con tráfico pesado y frenadas constantes— es el desgaste de las pastillas de freno que han llegado al indicador metálico de desgaste. Ese sonido metálico agudo aparece al frenar a baja velocidad y es una señal directa de que necesitas cambiar las pastillas. Según la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en su guía de mantenimiento vehicular 2024, el desgaste de pastillas es la causa número uno de chirridos en autos particulares.
Otra fuente común es el óxido superficial en los discos de freno, muy frecuente en zonas húmedas como la costa de Veracruz o después de lluvias en el Valle de México. Ese chirrido desaparece tras unas cuantas frenadas, no requiere reparación. También hay casos donde una piedra o residuo se incrusta entre la pastilla y el disco; basta con retirarlo. Lo que sí es grave es la instalación incorrecta de pastillas o el uso de pastillas de mala calidad que no cumplen con la NOM-194-SCFI-2015 sobre materiales de fricción. En esos casos, la solución es acudir a un taller de confianza.
Un error que he visto en talleres informales es aplicar grasa o mantequilla en las pastillas nuevas para "asentarlas". Eso es peligroso: la grasa contaminante reduce la fricción y puede provocar pérdida de frenado. Lo correcto es usar lubricante especial para frenos solo en los puntos de contacto del caliper. Asimismo, un nivel bajo de líquido de frenos o un caliper trabado también generan ruidos anormales. Revisar el nivel cada 10,000 km y purgar el sistema cada dos años evita problemas.
Para dimensionar el costo: en un auto compacto como el Nissan Sentra, cambiar las cuatro pastillas cuesta entre $1,200 y $2,500 MXN en un taller general, dependiendo de la marca y la ciudad. Si además se rectifican los discos, suma entre $800 y $1,500 MXN. Considerando un kilometraje anual de 20,000 km y un reemplazo típico cada 35,000 km, el costo anual por pastillas ronda los $700 MXN. Ignorar un chirrido puede derivar en dañar los discos, lo que eleva la reparación a más de $4,000 MXN. El ruido no siempre es grave, pero saber distinguir cuándo es desgaste real evita gastos innecesarios y mantiene la seguridad.

En mi Chevy Onix 2023 empecé a escuchar un chirrido finito al frenar en el Periférico a eso de los 18,000 km. Resultó ser el testigo de desgaste de las pastillas delanteras. Las cambié por unas de marca Ferodo en un taller de la colonia Del Valle y el ruido desapareció por completo. Si el sonido es como metal contra metal, no lo dejes pasar; los discos se rayan y luego el arreglo sale más caro. Lo bueno es que las pastillas traseras duran casi el doble porque el auto frena más con las delanteras.

Soy mecánico en un taller de la México–Puebla, y la mayoría de los chirridos que veo son por óxido en discos después de que el auto pasa días parado en temporada de lluvias. Eso se quita frenando fuerte unas cuantas veces en un tramo seguro. Pero también me llegan autos con pastillas genéricas durísimas que hacen ruido desde nuevas; ahí la solución es cambiar por pastillas de calidad como las Bendix o Brembo. Un tip: nunca echen grasa ni aceite a las pastillas, eso las arruina y el coche no frena igual. Siempre uso grasa de cobre solo en las guías del caliper.

Manejo un Jetta 2021 para DiDi en Guadalajara, y con tanto tráfico y topes las pastillas me duran apenas 25,000 km. El chirrido empezó justo cuando se acabaron. Las cambié en una cadena de autopartes y me costaron $1,800 MXN las delanteras ya puestas. Lo que noté es que si el ruido viene de una sola rueda, puede ser un pistón del caliper trabado por falta de . Ahí sí hay que llevar al taller porque no solo chilla, sino que el coche jala hacia un lado al frenar.

En la carretera México–Querétaro, después de unos 40,000 km de uso mi Corolla empezó a emitir un ruido sordo al frenar desde 80 km/h. No era el típico chirrido fino, sino un roce constante. Resultó que un tornillo de sujeción del disco se había aflojado. Lo ajustaron en media hora. A veces el problema no son las pastillas, sino piezas sueltas. Revisar los tornillos de la pinza y el disco cada cambio de llantas es un buen hábito. Si el ruido cambia con la velocidad, sospecha de algo mecánico, no solo desgaste.


