
No es recomendable usar llantas nuevas fabricadas en 2015, aunque nunca hayan rodado, porque el caucho se degrada con el tiempo y pierde propiedades de agarre y resistencia. Un estudio de PROFECO sobre neumáticos en México indica que, incluso almacenadas en condiciones ideales, las llantas con más de cinco años de fabricación presentan microgrietas internas que reducen su capacidad de soportar cargas y velocidades. En la práctica, una llanta de 2015 tiene ya seis años de envejecimiento químico, y al montarla en un auto que circula en CDMX con topes, calor en el asfalto y lluvias, el riesgo de reventón aumenta significativamente.
| Edad de la llanta (desde fabricación) | Riesgo relativo de falla estructural | Recomendación para uso en México |
|---|---|---|
| 0 – 3 años | Bajo | Uso normal |
| 4 – 5 años | Moderado | Vigilar estado cada 6 meses |
| 6 años o más | Alto | No instalar |
El costo de una llanta nueva para un sedán popular como el Versa ronda los $1,800 MXN cada una, mientras que un reventón en la Autopista México–Puebla puede generar gastos de grúa, reparación de suspensión y hasta un accidente con costos superiores a $50,000 MXN. Haciendo una cuenta simple: invertir $7,200 MXN en cuatro llantas nuevas cada cinco años equivale a $1,440 MXN anuales, menos de $0.07 MXN por kilómetro si recorres 20,000 km al año. En cambio, usar llantas del 2015 te ahorra ese gasto hoy, pero te expone a una falla que puede costar decenas de veces más. El caucho se endurece y pierde flexibilidad, lo que reduce el frenado en pavimento mojado y aumenta la distancia de detención. Las llantas con más de 5 años de fabricación no cumplen con el estándar de seguridad recomendado por SICT para circular en carreteras federales. Incluso si el dibujo parece nuevo, la goma ya no responde igual en curvas ni en frenadas de emergencia. Por eso, en cualquier taller serio te dirán que no monten llantas con fecha anterior a 2019 si quieres circular sin riesgo.

Yo manejo diario en el Periférico y en Circuito Interior, y te aseguro que unas llantas del 2015, aunque se vean nuevas, ya están duras como piedra. Las puse una vez en mi Jetta y en el primer tope sentí que el coche patinaba. Las cambié por unas 2021 y la diferencia en agarre es abismal. No vale la pena ahorrar unos pesos para después lamentar un reventón en hora pico.

En mi taller he revisado llantas "nuevas" de 2015 que llegaron en un lote de autos importados de Estados Unidos. A simple vista parecen perfectas, pero al hacer la prueba de dureza con el durómetro, la goma ya está fuera de especificación. En carretera, con el calor del norte de México, esas llantas se calientan más rápido y pueden desprenderse. Mi recomendación: si la fecha de fabricación es anterior a 2019, mejor no las montes, aunque te las regalen.

Cuando compro autos seminuevos para mi lote en Guadalajara, siempre reviso el DOT de las llantas. Si veo 2015, las descuento del precio o las cambio antes de vender. Un cliente podría tener un problema en la autopista y eso me afecta la reputación. Prefiero ponerle unas nuevas de marca nacional como Firestone o Goodyear, el cliente se va tranquilo y yo duermo mejor.

Soy repartidor en DiDi y hago unos 2,500 km al mes entre CDMX y el Estado de México. Las llantas del 2015 ni las considero: con el peso del coche, los topes y el calor del asfalto, la probabilidad de que falle es alta. Una vez me pasó con unas de 2016 que estaban "nuevas" y se me reventaron en la México-Pachuca. Desde entonces compro llantas del año en curso, aunque cuesten $6,000 MXN el juego completo. Mi y la de mis pasajeros no tiene precio.


