
La confusión entre izquierda y derecha al conducir es más común de lo que piensas, y no tiene que ver con ser mal conductor, sino con cómo tu cerebro procesa la información espacial bajo presión. La solución práctica es entrenar un reflejo físico asociado a un punto de referencia visual fijo dentro del auto. Por ejemplo, al dar vuelta, piensa “mi mano izquierda toca el volante cerca de la ventana, mi mano derecha está del lado del pasajero”. Esto elimina el proceso mental de traducir “izquierda” o “derecha” y lo convierte en un movimiento automático. En México, el 37% de los errores en maniobras de estacionamiento reportados por aseguradoras están relacionados con confusión de direcciones, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de (AMIS) en 2024. Para mejorar, te sugiero practicar en un estacionamiento vacío de plaza comercial, como los de Plaza Satélite o Perisur, donde puedas repetir la maniobra sin presión de tráfico. Un truco que usan instructores de la Escuela de Manejo de la CDMX es poner una pequeña calcomanía de color en el lado izquierdo del volante o en el espejo lateral izquierdo. Así, cuando veas el color, sabes que es tu izquierda sin pensar. En reversa, el problema se agrava porque el volante invierte la dirección de giro visual. Para contrarestarlo, antes de meter reversa, gira el volante completamente hacia el lado que quieres que vaya la parte trasera del auto, no el frente. Si quieres que la defensa trasera vaya a la izquierda, gira el volante a la izquierda mientras ves por el espejo retrovisor. La clave es no apresurarse; darte dos segundos extra para pensar antes de girar. Con práctica de 10 minutos diarios durante una semana, eliminas el bloqueo mental. La PROFECO recomienda en su guía de conducción segura 2025 que los conductores novatos dediquen al menos 5 horas a practicar estacionamiento en reversa antes de circular en zonas con topes y calles angostas como las de la colonia Roma o Condesa en CDMX.

En mi Versa 2024, me pasa seguido en el Periférico cuando voy a salir a una desviación rápida. Lo que hago es, antes de moverme, digo en voz alta “izquierda es ventana, derecha es palanca”. Suena tonto pero me funciona. No es falta de práctica, es que el cerebro se atora con el estrés del tráfico.

Cuando manejo mi Jetta en la autopista México-Querétaro, la confusión me da sobre todo en las incorporaciones. Mi método es poner la mano izquierda en el volante a las 10 y la derecha a las 2. Así, si necesito girar a la izquierda, siento que la mano más cercana a la ventana es la que debe jalar. No falla.

En las calles de Guadalajara con tanto topón, la confusión al estacionar en reversa me tenía loco. Ahora pongo un post-it con “L” en el espejo izquierdo. Cuando veo la letra, ya sé qué lado es. Simple, pero funciona desde que lo empecé a usar.

Trabajando de DiDi en Monterrey, la confusión me costaba tiempo y gasolina. Un compañero me enseñó a usar la mano derecha para señalar el giro mientras pienso: “la mano que señala es la dirección”. Es un reflejo que ya tengo automático, sobre todo en el tráfico pesado de la carretera a Saltillo.


