
Olvidar soltar el freno de mano mientras conduces no solo genera un desgaste prematuro en el sistema de frenado, sino que también puede dañar la transmisión y el motor, además de reducir drásticamente el rendimiento de combustible. Conducir con el freno puesto hace que el motor trabaje contra una resistencia constante, lo que obliga a consumir más gasolina (Magna 87 octanos o Regular, según el vehículo) para mantener la velocidad. Según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en su estudio de consumo vehicular 2023, un auto que circula con el freno de mano puesto puede incrementar su gasto de combustible hasta en un 20% o 30%. Para un vehículo promedio que rinde 14 km/l en ciudad, esto significa pasar a obtener apenas 10 km/l. Si recorres 20,000 km al año, el costo extra por gasolina podría ser de $6,000 a $10,000 MXN, dependiendo del precio del litro. Además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que el 60% de los automóviles en México se concentran en zonas metropolitanas como la CDMX, donde el tráfico de hora pico en Periférico o Insurgentes ya incrementa la carga del motor, y sumarle el freno de mano acelera el desgaste de las balatas y tambores traseros.
| Situación de manejo | Rendimiento estimado (km/l) | Costo anual de gasolina (MXN) |
|---|---|---|
| Con freno de mano suelto (normal) | 14.0 km/l | $28,000 MXN |
| Con freno de mano puesto (parcial) | 10.5 km/l | $37,330 MXN |
Además del combustible, el desgaste de las balatas traseras se acelera, y en un auto como el Versa o el Chevrolet Onix, cambiarlas cuesta entre $1,200 y $2,000 MXN cada 20,000 km. Si conduces 50 km diarios en el Circuito Interior de la CDMX, el costo operativo extra por km al usar el freno de mano es de aproximadamente $0.47 MXN, solo por gasolina y desgaste de frenos. El testigo rojo en el tablero con el signo de “!” o “P” es la señal más clara; si al avanzar sientes que el auto “se arrastra” o el acelerador responde menos, detente de inmediato. Nunca ignores esa luz porque el daño en los cables de acero del freno de mano puede ser irreversible, tal como lo advierten los manuales de taller de la SICT.

En la CDMX me pasó una vez, saliendo del estacionamiento en la Condesa, y recorrí como 3 km hasta que sentí el olor a quemado. El rendimiento de gasolina de mi March bajó de 14 km/l a 9 km/l en ese trayecto. El testigo del freno de mano estaba encendido pero no lo vi por el sol. Las balatas traseras se gastaron en menos de 8,000 km.

Si eres de los que maneja en Guadalajara con el freno de mano puesto, prepárate para cambiar las balatas traseras cada 10,000 km en lugar de cada 30,000 km. En mi taller he visto Versa 2019 con el tambor trasero rayado por el calor excesivo. El olor a quemado es la señal de alerta, pero muchos conductores lo confunden con el clutch. El freno de mano eléctrico no se olvida tan fácil porque pita, pero los cables de acero del freno manual se estiran si conduces así.

En mi lote de seminuevos en Monterrey, reviso el desgaste de las balatas traseras antes de comprar cualquier auto. Si veo que el tambor está rayado o el cable del freno de mano está flojo, sé que el dueño anterior manejaba sin soltarlo. Eso le baja el precio hasta un 15% o 20% aunque el motor esté bien. Huele a quemado cuando lo pruebas, y el desgaste de las llantas también es irregular.

Soy Uber en CDMX y he visto a varios compañeros quejarse de que el auto no jala bien en el Periférico. Una vez un colega con un Corolla 2022 subió el consumo a 7 km/l en lugar de los 12 km/l que d


