
En España, la edad de jubilación ordinaria no es un número fijo, sino que depende de los años de cotización acumulados. Para 2026, la edad legal de jubilación es de 66 años y 2 meses si has cotizado menos de 38 años y 3 meses, y de 65 años si has superado ese umbral de cotización. A partir de 2027, la edad ordinaria se fijará en 67 años para quienes no alcancen los 38 años y 6 meses de cotización.
Desde el punto de vista de la de talento, este cambio tiene implicaciones directas en la planificación de plantillas. Las empresas deben anticipar las salidas por jubilación para evitar pérdidas de conocimiento crítico. Por ejemplo, sectores como la administración pública o la manufactura, con plantillas envejecidas, necesitan programas de transferencia de conocimiento y mentoring inverso.
Además, la jubilación parcial y la jubilación activa permiten a los empleados seguir trabajando a tiempo parcial mientras cobran parte de la pensión. Esto es una ventaja para la retención de talento senior, ya que aporta flexibilidad.
| Año | Edad con < 38 años de cotización | Edad con ≥ 38 años de cotización |
|---|---|---|
| 2026 | 66 años y 2 meses | 65 años |
| 2027 | 67 años | 65 años (si cotizas ≥ 38,5 años) |
Para los reclutadores, entender estas edades es clave para diseñar ofertas atractivas para perfiles sénior y para planificar sucesiones. No solo se trata de cuándo se jubila un empleado, sino de cómo gestionar esa transición de forma que la empresa no pierda competitividad.

Yo creo que la edad de jubilación cada vez es más flexible, pero la gente joven como yo miramos eso con cierto vértigo. Oír que a los 66 o 67 años seguirás trabajando hace que muchos pensemos en cambiar de sector o en emprender antes. En mi empresa, los seniors que se jubilan a los 65 suelen dejar un hueco enorme, pero también nos dan oportunidades a los nuevos. Lo que no me gusta es que el sistema parece que siempre nos empuja a alargar la vida laboral, mientras que los que tienen 50 años ya lo tienen difícil para recolocarse. Para mí, lo importante es que la edad de jubilación no sea un techo, sino una opción real.

Llevo más de 25 años en RRHH y he visto cómo la edad de jubilación ha subido de 65 a 66 y pronto a 67. El problema no es la edad, sino la falta de planes de relevo. Muchas empresas esperan a que el empleado se jubile de golpe y pierden todo su know-how. Por eso, en mi equipo fomentamos la jubilación gradual: reducir jornada los últimos dos años, formar a un sustituto y mantener al sénior como consultor interno. Así, la empresa conserva el talento y el empleado se adapta sin estrés. Además, esto mejora la marca empleadora porque muestra que valoramos la experiencia.

Tengo 62 años y estoy buscando trabajo activamente. Me preguntan mucho qué edad de jubilación tengo, pero la realidad es que necesito seguir cotizando hasta los 66 o 67 para tener una pensión decente. En las entrevistas, noto que los reclutadores dudan al verme mayor, pero yo tengo experiencia y ganas. Lo que más me frustra es que las ofertas rara vez mencionan opciones como jubilación parcial o contratos de relevo. Si las empresas ofrecieran horarios flexibles o reducción de jornada, muchos seniors como yo seguiríamos aportando sin ser una carga.

Como consultora de carrera, recomiendo a mis clientes que no esperen a los 65 para planificar su retiro. La edad de jubilación legal es solo un punto de partida. Lo ideal es que, a partir de los 55, empiecen a diversificar ingresos, actualizar habilidades digitales y construir una red de contactos. Muchos piensan que jubilarse es dejar de trabajar, pero opciones como la jubilación activa permiten seguir vinculado a la empresa a tiempo parcial. Además, desde el punto de vista del reclutamiento, las empresas que ofrecen programas de transición para seniors tienen más éxito en retener talento y en atraer a perfiles jóvenes que valoran la estabilidad.


