
La respuesta directa es que no es cierto que las mujeres reciban automáticamente los mejores empleos, aunque la percepción social pueda sugerirlo. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) en España muestran que, a principios de 2026, las mujeres ocupan solo el 34% de los puestos directivos, a pesar de representar el 47% de la población ocupada. Además, la brecha salarial media se sitúa en el 18,7%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto indica que los mejores empleos –entendidos como aquellos con mayor responsabilidad, salario y prestigio– no se reparten de forma equitativa.
| Indicador laboral (España 2025-2026) | Mujeres | Hombres |
|---|---|---|
| Tasa de ocupación en puestos directivos | 34% | 66% |
| Brecha salarial media (diferencia %) | 18,7% menos | – |
| Presencia en sectores tecnológicos (STEM) | 28% | 72% |
En el proceso de selección, los sesgos implícitos siguen existiendo, aunque muchas empresas aplican entrevistas estructuradas y currículums ciegos para mitigarlos. Por ejemplo, en estudios recientes de la consultora Adecco, se observa que las candidatas con el mismo perfil que los hombres reciben un 20% menos de llamadas a segunda entrevista en áreas como . Por tanto, la afirmación de que “les dan los mejores empleos” es un mito que no se sostiene con la evidencia. La clave está en mejorar los procesos de evaluación basados en competencias y en fomentar políticas de igualdad real, no solo declarativas.

Pues yo no lo veo así. He estado buscando trabajo en marketing digital durante los últimos seis meses y he vivido varias situaciones incómodas. En una entrevista me preguntaron si planeaba tener hijos, algo que a un compañero hombre no le preguntaron. También he visto ofertas donde el salario inicial para mujeres era inferior al de los hombres en el mismo puesto. No me parece que nos den los mejores empleos, más bien al revés. A veces tengo la sensación de que hay que esforzarse el doble para que nos consideren igual de válidas. Y eso que soy joven y tengo formación universitaria.

Como parte del equipo de selección en una empresa mediana, observo que existe una presión real por cumplir cuotas de género. Eso puede generar la impresión de que se favorece a las mujeres. Sin embargo, en mi experiencia, los mejores empleos se asignan por competencias técnicas y habilidades, no por género. Lo que sí ocurre es que hay programas de mentoring y desarrollo específicos para mujeres, pero eso no garantiza que obtengan automáticamente los puestos. De hecho, los candidatos mejor preparados, independientemente de su género, suelen ser los que avanzan.


