
El motor se calienta mucho cuando el sistema de enfriamiento no puede disipar el calor generado por la combustión, y en México esto se agrava por el tráfico pesado, la altitud de la CDMX y el uso constante del aire acondicionado. Una falla común es el nivel bajo de refrigerante, que suele deberse a fugas lentas en mangueras o el radiador, un problema que se intensifica con los topes y baches del Periférico o Circuito Interior. Si no se revisa al menos cada 6 meses, el motor puede llegar a sobrecalentarse en menos de 15 minutos en hora pico. Otro punto crítico es el ventilador del radiador: si el motor eléctrico falla o el cableado se daña por la humedad y el calor extremo de ciudades como Monterrey, el flujo de aire se reduce y la temperatura sube rápido. El termostato que controla el flujo del anticongelante también se atasca por depósitos de óxido, sobre todo si se usa agua de la llave en lugar de refrigerante de la marca adecuada. La bomba de agua, por su parte, pierde eficiencia cuando el sello se desgasta, y es un desgaste que se acelera en motores con más de 80,000 km, como los de un Versa o un Chevrolet Aveo usado en viajes largos México–Querétaro. En modelos 2024 ya con 40,000 km, un cálculo basado en datos de PROFECO y SICT indica que el costo preventivo de cambiar el refrigerante y revisar mangueras cada 2 años ronda los $2,500 MXN, mientras que una reparación por sobrecalentamiento, incluyendo junta de culata, supera fácilmente los $15,000 MXN. El sobrecalentamiento también se vincula con el uso de gasolina Regular 87 octanos en motores que requieren Premium, ya que la combustión incompleta eleva la temperatura del sistema. Conducir con la luz de temperatura encendida es un riesgo real: en la Autopista México–Puebla o en subidas hacia Toluca, el motor puede dañarse en menos de 5 minutos si el refrigerante hierve.

En mi Versa 2022 pasé por esto en Periférico Sur, con el aire al máximo porque iban 40°C en la ciudad. Se encendió la luz de temperatura y resultó que el ventilador no giraba por un relay fundido. Lo cambié en una refaccionaría por $400 MXN. Desde entonces reviso el nivel de refrigerante cada mes.

Un cliente con un Jetta 2015 llegó arrastrando el auto, todo por usar agua en lugar de anticongelante. La bomba de agua se oxidó y el motor se sobrecalentó a los 90,000 km. Terminó pagando más de $18,000 MXN por cambiar culata y junta. Siempre les digo: en ciudades con topes y calor de Guadalajara, es mejor gastar $2,000 en el sistema de enfriamiento antes que arriesgar el motor.

Como repartidor de DiDi en CDMX, el tráfico mata mi motor. Parado en Circuito Interior con 35°C y el aire encendido, el medidor sube si no tengo el refrigerante al nivel. Aprendí que al primer signo de olor a anticongelante hay que parar y revisar las mangueras.

En mi Taos 2023 noté que se calentaba en la subida a Tres Marías. El mecánico encontró el termostato pegado por sarro. Me costó $1,200 MXN la pieza. Ahora solo uso anticongelante de la marca VW y no mezclo con agua. Bajar la velocidad en pendientes largas también ayuda a mantener la temperatura controlada.


