
Las llantas se vuelven amarillas por la combinación de polvo metálico de los frenos, oxidación de la cera protectora y acumulación de suciedad, especialmente en condiciones como el tráfico de CDMX y la exposición constante al sol. El polvo de los frenos contiene hierro que, al mezclarse con agua de lluvia o charcos en Periférico, forma óxido que se adhiere al costado de la llanta. La cera que traen las llantas nuevas se oxida rápidamente bajo el sol de la Ciudad de México, sobre todo si estacionas al aire libre. Además, la falta de lavado permite que la tierra y el polvo se incrusten en el caucho, y el uso de siliconas sin limpiar primero acelera el amarillamiento. Finalmente, la radiación UV degrada el caucho vulcanizado, volviéndolo amarillo y quebradizo, lo que reduce su vida útil. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) recomienda revisar las llantas cada mes, incluyendo presión y estado, y sugiere limpiar los costados para detectar daños tempranos. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), a través de la NOM-115-SCT-2, establece que el envejecimiento por rayos UV acorta la vida útil del neumático. Si un juego de llantas cuesta $7,000 MXN y dura 5 años con cuidado normal, pero el amarillamiento por oxidación obliga a cambiarlas a los 3 años, el costo extra por año es de $933 MXN (($7,000/3) – ($7,000/5)). Eso significa que cada kilómetro en CDMX bajo sol intenso puede costar $0.047 MXN adicionales solo por no atender el color. La exposición al sol acelera la oxidación de la cera. El polvo de freno es la causa más común en zonas urbanas. Un lavado con alcohol anhidro cada 15 días mantiene el color original.

Yo manejo un Versa 2022 en CDMX y desde los primeros meses las llantas se pusieron amarillas. Resulta que el polvo de freno mezclado con el agua de los topes en Circuito Interior deja unas manchas que parecen óxido. Lo que hago es limpiarlas con un paño y alcohol isopropílico cada quince días y se quitan casi por completo. El amarillamiento por cera nueva desaparece con alcohol. Las llantas traseras casi nunca se ponen amarillas. En temporada de lluvias hay que lavarlas más seguido.

En mi taller veo decenas de casos cada mes. La mayoría de los clientes cree que es tierra, pero es óxido de los frenos más la cera oxidada. Si la llanta ya tiene más de 3 años y está muy amarilla, el caucho puede estar endurecido. Recomiendo usar etanol al 99% para quitar la capa superficial, pero si el color no sale, la llanta ya está envejecida. En autos de Monterrey el sol acelera el proceso. Revisar el código DOT es clave para saber la edad real.

Doy vueltas en DiDi con un Onix en Guadalajara. Las llantas se me ponen amarillas cada tres meses, más en julio con las lluvias. El polvo de freno y el agua hacen una mezcla que se pega. Con un limpiador especial y un cepillo se va, pero hay que hacerlo seguido. Las llantas delanteras siempre se manchan más que las traseras. Si no lavas, el color se vuelve permanente y ya no sale ni con alcohol.

En mi lote de seminuevos en la CDMX, las llantas amarillas le bajan hasta $1,000 MXN al valor del auto. Cuando recibimos un vehículo, revisamos el código DOT y si las llantas tienen más de 4 años, las cambiamos. Aplicar un sellador de caucho disimula un poco, pero el comprador nota el color amarillo y pide descuento. Lo mejor es limpiarlas con etanol al recibir el auto y mantenerlas cubiertas del sol si está mucho tiempo en exhibición.


