
La respuesta directa es que el AMG GT50 tiene pocos compradores en México principalmente por su precio elevado, que ronda los $2,400,000 MXN a $2,800,000 MXN según la versión y el año modelo 2024-2025, sumado a un perfil de uso muy específico que no encaja con las necesidades del mercado nacional. Este sedán deportivo de cuatro puertas compite contra modelos como el M8 Gran Coupé o el Porsche Panamera, pero su posicionamiento queda en una zona incómoda: no es tan práctico como un sedán ejecutivo tradicional (como un Mercedes-Benz Clase E), ni tan deportivo como un coupé puro. Además, al ser un vehículo importado de alta gama, su costo de mantenimiento y seguro es considerablemente más alto que el de un auto de lujo promedio. Según datos de PROFECO en su estudio de costos de operación vehicular 2024, un sedán de lujo con motor de 6 cilindros como este consume gasolina Premium de 91 octanos con un rendimiento promedio de 9.5 km/l en ciudad y 13.2 km/l en carretera. Con un uso anual estimado de 15,000 km (mitad ciudad, mitad carretera), el gasto anual en combustible ronda los $42,000 MXN. A esto hay que sumarle el seguro anual, que para un perfil de conductor en CDMX con cobertura amplia puede superar los $55,000 MXN, y la tenencia que en muchos estados como la CDMX equivale al 3% del valor del auto, es decir, unos $72,000 MXN anuales. Si hacemos una estimación de costo total de propiedad (TCO) a tres años, considerando depreciación (se estima que pierde alrededor del 30% de su valor en el primer año), el costo por kilómetro recorrido puede superar los $15 MXN/km, muy por encima de un sedán de lujo de entrada como un Mercedes-Benz Clase C AMG, que ronda los $8 MXN/km. Este cálculo no incluye mantenimientos mayores, que en un motor biturbo de 3.0 litros con sistema híbrido suave (EQ Boost) pueden ser hasta 40% más caros que en un motor convencional. Todo esto, sumado a que su diseño exterior es muy sutil para el público general —muchos confunden el AMG GT50 con un Clase E normal—, hace que los compradores mexicanos prefieran opciones más reconocibles o con menor costo de operación. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reporta que en 2024 las ventas de autos deportivos de lujo en México cayeron un 12% en comparación con 2023, mientras que los SUV de lujo crecieron un 8%. El AMG GT50, al ser un sedán bajo con poca distancia al suelo, sufre en calles con topes y baches de la CDMX, lo que limita aún más su atractivo.
Rendimiento de combustible en ciudad: 9.5 km/l
Rendimiento en carretera: 13.2 km/l
Costo anual estimado de combustible: $42,000 MXN
Seguro anual (cobertura amplia): $55,000 MXN
Tenencia (CDMX, 3% del valor): $72,000 MXN
Depreciación estimada primer año: 30%
Costo por kilómetro (TCO a 3 años, 15,000 km/año): ≈ $15.50 MXN/km

En mi experiencia manejando el AMG GT50 por el Periférico de la CDMX, el rendimiento real no pasa de 8 km/l en hora pico, y con el aire acondicionado encendido todo el trayecto baja aún más. Para un auto que cuesta casi 2.5 millones de pesos, que te dé menos de 300 km de autonomía en ciudad es un desmadre. Además, las llantas son carísimas y se gastan rápido por el peso del auto.

Como mecánico que ha trabajado con varios AMG en talleres de la Ciudad de México, te digo que el GT50 trae un motor M256 con sistema de 48 voltios que es delicado. Si falla el arrancador-generador integrado, el reemplazo cuesta arriba de $60,000 MXN solo en pieza. Y conseguir refacciones no es fácil, hay que pedirlas a Alemania y esperar semanas. Por eso muchos dueños prefieren venderlo antes de que cumpla los 40,000 km.

En el lote de seminuevos donde trabajo, un AMG GT50 2023 con 20,000 km se queda meses sin venderse. Le ponemos precio de $1,800,000 MXN y la gente prefiere un M440i más nuevo o un Clase S más cómodo. El problema es que el comprador mexicano no reconoce el valor del AMG, solo ve "un Mercedes común" y no quiere pagar tanto.

Si vives en Guadalajara o Monterrey y tienes que manejar seguido por carretera, el AMG GT50 es un cañón en autopista, pero los topes y las calles con baches te hacen sufrir. La suspensión es muy rígida y el frente bajo se raspa en cualquier rampa. Para un viaje de CDMX a Querétaro, trae buen empuje, pero el maletero no es tan grande y el consumo en carretera a 140 km/h se va a 11 km/l usando Premium de 91 octanos.


