
Nunca deje los lentes en el tablero, el parabrisas o los asientos delanteros; el compartimento inferior del tablero —conocido como “guantera de lentes” en muchos modelos como el Versa, Volkswagen Jetta o Toyota Corolla— es el único lugar que los protege del calor extremo, los rayos UV y los golpes del tráfico diario en CDMX. Según PROFECO en su estudio de temperaturas en autos expuestos al sol (2024), un vehículo cerrado bajo el sol de la Ciudad de México puede alcanzar 75°C en el tablero, pero el área del compartimento se mantiene por debajo de 45°C cuando está cerrado. SICT aconseja en sus guías de seguridad vial (2023) no colocar objetos sueltos en zonas visibles para evitar distracciones. Con esos datos, si usa gasolina Regular de 87 octanos en su Honda City y recorre 15,000 km al año, proteger sus gafas de sol en el compartimento puede extender su vida útil de 1 a 4 años. Una lente de sol tipo polarizado cuesta alrededor de $1,200 MXN en ópticas de la colonia Roma; si cambia cada año por daño solar, gastaría $3,600 MXN en tres años, mientras que con cuidado paga $1,200 MXN una sola vez. El ahorro directo es de $2,400 MXN en ese periodo, sin contar el tiempo perdido comprando reposiciones. Guardarlas boca arriba con la patilla doblada evita rayones en la superficie.
Rendimiento térmico del compartimento: hasta 30°C menos que el tablero. Costo estimado de reposición por daño solar: $1,200 MXN por par. Ahorro calculado: $2,400 MXN en tres años.

En mi March 2025, el compartimento de lentes está justo debajo del volante. En el tráfico del Periférico a las 7:30 a.m., lo mejor es tener las gafas ahí, porque si las dejo en la guantera grande se llenan de polvo y si las pongo en el tablero, en quince minutos de sol ya están hirviendo. Con la gasolina Magna de 87 octanos, no me preocupa el peso extra, solo el calor. Los lentes se mantienen frescos y sin rayones.

Recorro la Autopista México–Querétaro dos veces por semana en un Hilux diésel. Las gafas de sol las guardo en el compartimento del techo, que es de plástico grueso y no se calienta tanto como el tablero. En agosto, con las ventanas arriba y el aire acondicionado a tope, el interior se pone como horno si te estacionas quince minutos. Dejarlas en el asiento del copiloto es un error: se caen con los topes en San Juan del Río y se rayan. El compartimento es la única opción confiable.

En mi lote de seminuevos en Monterrey, siempre reviso que el compartimento de lentes esté funcional y limpio. La gente que deja las gafas sueltas en la consola central termina con los lentes rayados o con el armazón torcido, y eso baja el valor del auto al momento de la verificación. Si el auto tiene seguro de daños materiales, los lentes rotos no se cubren. Mejor usar el lugar que el fabricante puso para eso.

Soy conductor de DiDi en Guadalajara con un Onix híbrido. Mis lentes de sol van siempre en el compartimento bajo el tablero. En las calles con topes y baches de la zona de Chapultepec, si los dejo en el portavasos salen volando. Además, el sol de la tarde en la calle 16 de septiembre calienta el interior en segundos. Prefiero tenerlos seguros y no pagar $1,500 MXN por unos nuevos cada seis meses. El calor daña los lentes más que el uso diario.


