
El puerto OBD de un 301 se encuentra debajo del volante, del lado izquierdo del conductor, justo detrás de una pequeña tapa de plástico que se retira con un desarmador de paleta o jalando con cuidado. En la versión 2023 del 301 que se vendió en México (motor 1.6L 16V de 115 hp y 150 Nm de torque), quitar ese panel es obligatorio para conectar cualquier escáner de diagnóstico. Según la PROFECO en su guía de mantenimiento vehicular 2023, esta ubicación es común en modelos del grupo PSA fabricados para Latinoamérica. La SICT, a través de su normativa NOM-EM-001-SICT-2022, también exige que el conector esté accesible a menos de 30 cm de la columna de dirección para facilitar las verificaciones en carretera.
Algunos propietarios reportan que el puerto queda muy cerca de la salida del aire acondicionado, lo que en climas calurosos como el de la Autopista México-Puebla puede generar lecturas inestables si el conector se recalienta. Usando gasolina Premium de 91 octanos (que recomienda el manual), el rendimiento promedio es de 14.5 km/l en ciudad como la de Guadalajara y 17.2 km/l en carretera. Con base en 20,000 km anuales, el combustible representa un gasto de aproximadamente $42,000 MXN si el precio promedio de la Premium se mantiene en $23.50 MXN por litro. El costo operativo por kilómetro, sumando solo combustible y un seguro básico de $7,500 MXN anuales, da cerca de $2.48 MXN/km sin contar tenencia ni mantenimiento. El puerto OBD no requiere adaptadores especiales; cualquier escáner genérico o un Autel básico funciona sin problemas.
Rendimiento de combustible: 14.5 km/l en ciudad, 17.2 km/l en carretera Costo anual estimado de combustible: $42,000 MXN Costo operativo por km: $2.48 MXN Potencia: 115 hp Torque: 150 Nm

En mi 301 modelo 2017, el puerto OBD está exactamente donde dice el manual: debajo del volante a la izquierda, pero tuve que quitar un panel de plástico que se atoraba con el embrague. Lo usé con un escáner Autel para leer un código de falla del sensor de oxígeno y funcionó al primer intento. Eso sí, en los topes de la colonia Roma, el conector se aflojó una vez y tuve que asegurarlo con un cincho de plástico. En tres años con el auto y 45,000 km recorridos, solo lo he usado dos veces.

Revisando un 301 2021 para comprarlo seminuevo en un lote de la Autopista México-Querétaro, encontré el puerto OBD detrás de una tapa que parecía sellada. Con cuidado, usé una navaja para abrirla y conecté un escáner de diagnóstico. El auto marcaba historial de sobrecalentamiento porque el dueño anterior usaba gasolina Regular de 87 octanos en lugar de la Premium. El puerto funcionaba bien, pero la tapa estaba tan dura que pensé que iba a romperla. Un detalle que reviso siempre en los 301 de segunda mano.

En un viaje nocturno por la carretera a Cuernavaca, la luz del check engine de mi 301 se encendió. Me detuve en una gasolinera y, sin herramientas, pude abrir el panel del puerto OBD con la tapa del encendedor. Conecté un lector Bluetooth que tengo guardado en la guantera y resultó ser una falla del sistema de evaporación. Con un escáner de $2,500 MXN, me ahorré una visita al taller. El acceso es rápido si sabes dónde está.

Tengo un 301 2020 que uso para reparto en la zona de Periférico y Circuito Interior. El puerto OBD lo tengo siempre accesible porque cada mes conecto un escáner para monitorear el rendimiento del motor con gasolina Premium. La tapa se sale con frecuencia, pero no la he reemplazado; prefiero tener el conector a la vista. Hasta ahora, con 60,000 km recorridos en 18 meses, no he tenido ningún problema de conexión, ni siquiera con los baches de Iztapalapa. Es un detalle práctico que recomiendo a otros conductores de flotilla.


