
Antes de firmar cualquier compra de un Puma usado, lo primero que debes revisar es la transmisión, el motor 1.0 EcoBoost y el sistema eléctrico, porque son los puntos donde más fallas reportan los propietarios en México. La caja automática de doble embrague de siete velocidades puede presentar tirones o retrasos al cambiar; en el motor, el turbocompresor y la cadena de distribución son dos componentes que exigen mantenimiento puntual con aceite sintético 5W-20. En la CDMX, por ejemplo, un Puma 2021 con 60,000 km recorridos ronda los $380,000 MXN a $420,000 MXN según PROFECO, pero el desgaste de la suspensión trasera semi‑independiente y el sistema de frenos con disco en las cuatro ruedas suele adelantarse si el auto se usó en zonas con topes o calles en mal estado. Con base en 20,000 km anuales y un rendimiento real de 14.5 km/l usando gasolina Premium de 91 octanos como indica el manual, el costo anual de combustible es de aproximadamente $38,000 MXN. A esto hay que sumar tenencia y verificación (depende del estado, en CDMX ronda los $4,500 MXN), seguro ($8,000 MXN a $12,000 MXN) y dos servicios básicos al año (uno alrededor de $4,000 MXN en agencia). El costo total de operación por kilómetro, sin incluir depreciación, queda en $2.85 MXN. La tabla siguiente compara las versiones más comunes en el mercado de seminuevos:
| Versión | Potencia | Torque | Rendimiento combinado (km/l) |
|---|---|---|---|
| Puma ST‑Line 1.0L | 125 hp | 170 Nm | 16.5 km/l |
| Puma Titanium 1.0L | 125 hp | 170 Nm | 16.0 km/l |
La información de rendimiento y precios proviene de la Guía de Vehículos Seminuevos 2024 de PROFECO y del Anuario de Tránsito y Transporte de SICT 2023; estos datos reflejan el uso típico en zona metropolitana del Valle de México.

















En mi experiencia como asesor de un lote de seminuevos en el Estado de México, lo que más se pasa por alto es la caja de doble embrague. Si al probarlo sientes un jalón al cambiar de primera a segunda, sobre todo en subida o con el aire acondicionado encendido, es señal de que ya le falta . La caja Powershift de doble embrague es un punto débil. También revisa que el motor no tire aceite por el lado del turbocompresor; es común en los Puma 2020‑2022.

Yo compré un Puma Titanium 2021 hace un año, y lo que más me ha servido en la prueba de manejo es escuchar el motor en frío. Si suena a cascabeleo o tarda más de tres segundos en estabilizar el ralentí, el coche pudo haber usado gasolina de menor octanaje de la que pide. Con la Premium de 91 octanos el motor queda suave. También revisa que los soportes del motor no estén agrietados, porque en los topes de la CDMX sufren mucho. El desgaste en los soportes del motor acelera las vibraciones en el volante.

En el periférico o en una subida como la de la autopista México–Querétaro, pon atención a si la transmisión se queda en una marcha más de lo normal. La relación de caja está pensada para rendimiento, no para respuesta instantánea. A mí me pasó que en una pendiente no bajaba de sexta y el motor se escuchaba forzado. La suspensión trasera semi‑independiente es firme. Y revisa la llanta de refacción, porque muchos Puma la traen de uso temporal, no de tamaño completo.

Si eres conductor de DiDi o Uber, el Puma no es la mejor opción por el espacio en la cajuela y la poca altura del asiento trasero, pero sí es muy ágil en el tráfico de Guadalajara. Lo que sí, revisa bien el service book: cada 10,000 km o 6 meses debe llevar cambio de aceite y filtro; si el dueño anterior lo alargó a 15,000 km, el motor ya trae desgaste prematuro. El puntual es clave en el EcoBoost. También confirma que no tenga un recall pendiente por el sensor de presión de combustible; en México se emitió una campaña para Puma 2021‑2022.


