
Antes de meterte a la cabina, lo primero que todo conductor debe hacer es una vuelta completa alrededor del vehículo para revisar el entorno inmediato, incluyendo debajo del chasis. Esto no es solo un tecnicismo del examen de manejo; es la única forma de detectar niños pequeños, animales u objetos que estén en los puntos ciegos, algo crítico en calles estrechas de colonias en CDMX o estacionamientos de centros comerciales. De acuerdo con la SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes) y el manual del conductor de la SEMOVI CDMX , alrededor del 15% de los accidentes en estacionamientos involucran a peatones, muchos de ellos niños, que no son visibles desde el asiento del conductor. Al mismo tiempo, revisa visualmente las cuatro llantas; una ponchadura o un corte en el costado se ve a simple vista y evitas quedarte varado en el Periférico a las 7 de la mañana.
Si sacamos cuentas rápidas, una vuelta de 30 segundos te ahorra mínimo $2,500 MXN de una grúa particular solo por una llanta ponchada, sin contar el tiempo perdido. Además, es el momento ideal para sacar piedritas de la banda de rodamiento con una navaja o un gancho especial; dejarlas mucho tiempo puede cortar el hule y provocar una fuga de aire lenta que, en una autopista como la México-Querétaro, se vuelve peligrosa. Un conductor con experiencia sabe que esta revisión es más importante que ajustar el espejo o poner música, porque previene un accidente antes de que el motor siquiera encienda. No es exagerado decir que esta rutina debería ser tan automática como ponerse el cinturón.

En mi caso, antes de arrancar el Jetta, siempre me bajo y reviso si hay algún bote de basura o escombro cerca de las llantas. Una vez en el estacionamiento del súper, un niño se me puso a agacharse justo detrás del cofre; si no hago la vuelta, lo atropello. Esos segundos te salvan de un problemón legal y emocional.

Manejo un Versa para DiDi en Guadalajara y la vuelta de inspección es mi ritual antes de cada turno. No solo checo la presión de las llantas; también miro que no haya derrames de aceite o anticongelante en el piso, que son señal de fuga. Una vez encontré un clavo en la llanta trasera izquierda justo antes de salir; si lo agarro en el Periférico, pierdo todo el día.

Un tip que me dio un compa mecánico: métete debajo con una linterna si estacionas sobre tierra, porque los topos o los perros pueden dejar hoyos que provocan que el chasis se clave. En mi Taos lo hago cada que voy a la carretera y ya evité dos veces que se me atore una piedra en la defensa.

Como administrador de flotilla de NP300 en Monterrey, la regla es clara: vuelta de inspección y revisión de llantas antes de cada salida. Eso nos redujo un 40% las ponchaduras en carretera. Los operadores se acostumbraron a checar el entorno y detectar baches ocultos que podrían reventar el neumático en la autopista.


