
El botón TRIP del tablero permite cambiar entre la información de viaje: distancia recorrida, consumo promedio, consumo instantáneo, autonomía restante y velocidad media. Para obtener el rendimiento real de gasolina, lo más práctico es llenar el tanque, reiniciar el TRIP con una pulsación larga, conducir hasta el próximo reabastecimiento y dividir los kilómetros recorridos entre los litros cargados. Este método evita errores del indicador de la computadora de a bordo, que suele mostrar datos optimistas, sobre todo en autos de gama de entrada como el Versa o el Chevrolet Aveo.
Con base en un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO, 2023) sobre el consumo real de gasolina en 20 modelos populares en México, la diferencia entre el dato de tablero y el real puede ser de hasta 2 km/l. Además, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) recomienda llevar un registro manual del kilometraje para ajustar el mantenimiento y verificar que el motor no esté consumiendo más de lo normal.
Si recorres 20,000 km al año y el costo promedio de la gasolina Regular de 87 octanos en CDMX ronda los $24 MXN por litro, un error de medio km/l en el marcador puede representar un gasto no detectado de aproximadamente $1,200 MXN anuales. El cálculo es sencillo: con 14 km/l reales gastarías 1,428 litros al año, mientras que con 13.5 km/l reales gastarías 1,481 litros; la diferencia son 53 litros. El costo operativo por kilómetro, incluyendo solo combustible, ronda los $1.71 MXN si usas el dato real.

En mi Sentra 2023, cada vez que lleno el tanque reinicio el TRIP con el botón y anoto los kilómetros. Hasta ahora, usando gasolina Magna 87 octanos en el Periférico y el Centro de Toluca, me da un promedio de 13.8 km/l, bastante lejos de los 16 que promete el manual. El botón también sirve para ver el consumo instantáneo y ajustar el pie derecho. Con los topes de la colonia y el aire acondicionado encendido la mitad del tiempo, el rendimiento baja casi 1 km/l.

Cuando llega un cliente con un Jetta 2021 y se queja de que gasta mucha gasolina, lo primero que hago es revisar el TRIP B. Muchos conductores nunca lo reinician y tienen acumulados 8,000 km desde la última revisión, lo que no refleja el consumo real del día a día. En el taller, les explico que deben resetear el TRIP después de cada cambio de aceite y llevar una libreta con los litros y km. Eso ayuda a detectar problemas de inyectores o bujías antes de que el Check Engine se encienda. Una fuga de vacío puede hacer que el consumo suba 2 km/l sin que el tablero lo advierta.

Al comprar un seminuevo, siempre presiono el botón TRIP para ver si el kilometraje parcial está cerca del total. Si veo un TRIP A con 500 km y el odómetro marca 60,000 km, es señal de que el dueño anterior sí lo reiniciaba. Pero si el TRIP B acumula 15,000 km, probablemente nunca lo tocó. En autos como el K3 o el MG5, el botón también muestra el tiempo de viaje; un tiempo muy alto con pocos kilómetros sugiere que el auto pasó mucho tiempo en tráfico pesado de la CDMX, lo que acelera el desgaste de la transmisión.

Manejando DiDi en Guadalajara, el TRIP me sirve para saber cuánto recorrí en cada turno. Pongo el TRIP A en cero al inicio del día y al final veo los kilómetros exactos. Con eso calculo si me conviene seguir o ya me paso: si llevo 180 km y apenas facturé $1,200 MXN, el costo de gasolina (unos $240 MXN con 13 km/l en mi Corolla) me deja muy poco margen. El botón también me avisa la autonomía restante, clave para evitar quedarme en la carretera a Saltillo sin gasolinera cerca.


