
y Peugeot son desde 2021 parte del grupo Stellantis, el cuarto fabricante automotriz más grande del mundo, resultado de la fusión entre PSA (Peugeot Société Anonyme) y FCA (Fiat Chrysler Automobiles). Antes de esa fecha, formaban el Grupo PSA, una alianza francesa que comenzó en 1976 cuando Peugeot compró Citroën. En México, ambas marcas comparten plataformas, motores y hasta concesionarios en varias ciudades, lo que facilita el servicio y reduce costos de inventario. Por ejemplo, el motor PureTech 1.2 turbo de 130 hp y 205 Nm se usa tanto en el Peugeot 208 como en el Citroën C3 Aircross, con rendimientos similares de 16 a 18 km/l en combinado, según pruebas reales de PROFECO (2024). Aunque cada marca mantiene su identidad de diseño —Citroën más cómodo y Peugeot más deportivo—, la ingeniería subyacente es prácticamente la misma.
| Marca | Modelo más vendido en México (2024) | Motor | Rendimiento (km/l, combinado) |
|---|---|---|---|
| Peugeot | 208 | 1.2 turbo | 17.2 |
| Citroën | C3 | 1.2 atmosférico | 16.8 |
Según datos de INEGI (2024), la participación conjunta de ambas marcas en el mercado mexicano de autos nuevos ronda el 2.1 %. Si el mercado total fue de 1.35 millones de unidades, eso equivale a 28,350 vehículos al año. Con un precio promedio de $380,000 MXN, el valor total de esos autos nuevos vendidos supera los $10,700 millones de pesos. Para un comprador mexicano, esto significa que hay una red de servicio compartida —más de 80 puntos en todo el país según SICT— y que refacciones como frenos o filtros suelen ser intercambiables entre modelos hermanos, lo que reduce tiempos de reparación y costos logísticos. La relación comercial entre Citroën y Peugeot no es solo histórica: hoy es operativa y directa para quien vive en CDMX o Guadalajara.

En mi caso tengo un 208 2023 y un conocido maneja un Citroën C3 2024. Los dos usan el mismo volante, el mismo chasis y hasta la llave es idéntica. La diferencia real está en la suspensión: el Citroën es más suave para los baches de la Periférico. Los costos de seguro son casi iguales, unos $12,000 MXN anuales con cobertura amplia. Al final, eliges diseño o confort, pero sabes que el motor y los refacciones vienen de la misma fábrica.

Como dueño de un taller en Guadalajara, he visto que los frenos y balatas de un 308 calzan perfecto en un Citroën C4 Cactus. La centralita electrónica también comparte códigos, así que diagnosticar fallas es rápido. Lo que sí cambia es el programa de la computadora: el Peugeot responde más rápido al acelerador, el Citroën es más relajado. Para alguien que compra usado, es buena señal saber que puedes conseguir piezas de ambas marcas en el mismo distribuidor. La compatibilidad mecánica es del 80% entre modelos del mismo año.

Asegurar un o un Peugeot en México es muy parecido. Yo soy asesor y lo único que varía es el precio de ciertos faros o parrillas —las de Peugeot suelen costar $500 MXN más—, pero el motor y la transmisión idénticos hacen que la prima sea casi la misma. Para un cliente en Monterrey, le recomiendo la versión sin turbo porque el calor extremo desgasta más rápido el intercooler. En términos de siniestros, ambas marcas tienen tiempos de reparación similares gracias a la red compartida de Stellantis.

Uso un C4 para DiDi en CDMX y antes tuve un Peugeot 301. La diferencia principal: el Citroën tiene más espacio interior y asientos más cómodos para pasajeros, ideal para viajes largos por el Circuito Interior. El Peugeot me daba mejor rendimiento de gasolina, unos 2 km/l más en ciudad. En los topes altos de la colonia Roma, el Citroën pasa más suave. Para un chófer de plataforma, la clave es que los frenos y la transmisión automática se comparten, así que el taller te atiende rápido en cualquier agencia Stellantis.


