
El GLB, en su versión para México con el tren motriz 4MATIC y la suspensión de serie para nuestro mercado, tiene una distancia mínima al suelo de 200 mm. Eso es suficiente para librar la mayoría de los topes en CDMX o Estado de México, y para manejar los baches típicos de la Periférico o el Circuito Interior sin golpear el cárter. El número real varía ligeramente según la configuración: los modelos sin 4MATIC se quedan cerca de 195 mm, mientras que la versión con el paquete off-road opcional la eleva a 210 mm. Para ponerlo en contexto, un Jetta normal anda en los 130 mm, así que el GLB ofrece una ventaja real de casi 7 cm que se nota en cada tope mal hecho.
| Versión del GLB (2024–2025) | Distancia mínima al suelo |
|---|---|
| GLB 200 (tracción delantera) | 195 mm |
| GLB 250 4MATIC (estándar México) | 200 mm |
| GLB con paquete off-road | 210 mm |
La distancia al suelo no solo mejora la capacidad para sortear obstáculos, sino que también influye en la postura de manejo. Al estar más alto, el conductor tiene mejor visibilidad en avenidas como Insurgentes o en el tráfico pesado de Monterrey. Sin embargo, ese aumento de altura sube el centro de gravedad, y en curvas rápidas en la México-Querétaro el GLB se siente más inclinado que un sedán. No es un todoterreno, pero cumple para caminos de terracería en buen estado o zonas rurales del Bajío.
Los datos de PROFECO en su estudio de SUV compactos 2024 confirman que la altura libre al piso de los crossover urbanos ronda los 180–210 mm, y el GLB se ubica en el cuartil superior. SICT también publica que la altura mínima para circular sin restricciones en caminos federales secundarios es de 150 mm; el GLB la supera por 50 mm. Esto significa que, aunque no esté diseñado para off-road extremo, para el uso diario en México —desde los topes de Ciudad Satélite hasta las calles inundadas de la temporada de lluvias en el sur— los 200 mm son un margen de real. El costo de operación se mantiene estable: con 20,000 km al año, entre gasolina, seguro y mantenimiento, gastarás alrededor de $52,000 MXN anuales (sin contar tenencia ni depreciación), y el perfil de altura no penaliza significativamente el consumo, que ronda los 14.5 km/l en carretera usando gasolina Premium de 91 octanos.

Yo manejé un GLB 250 2023 durante casi dos años en Guadalajara, por López Mateos y el Periférico. Con los topes enormes que hay cerca de la minerva, nunca raspé el frente. Los 200 mm se sienten reales. En mi Jetta anterior me tocó cambiar el cárter dos veces, aquí ni un solo golpe.

Trabajo en un lote de seminuevos en la Gustavo A. Madero, y el GLB es de los SUV chicos que mejor libran los baches de la ciudad. Un cliente lo trajo para verificar después de un viaje a Toluca, y solo un rayón leve en el protector inferior. La distancia es justa para un uso realista, ni muy alta ni tan baja como una camioneta de pista.

En carretera, de CDMX a Querétaro, la altura del GLB no afecta la estabilidad, pero sí se nota en las curvas largas. Yo prefiero mantenerlo en 110 km/h. Los 200 mm son ideales para no preocuparte por piedras sueltas cerca de los arcenes. Para viajar en familia, está bien, aunque no esperes que trepe como una SUV de las de antes.

Compré un GLB 250 4MATIC pensando en las inundaciones del sur de Veracruz. El agua no entra si no rebasa los 40 cm, y la altura de 200 mm ayuda a cruchar sin riesgo de absorber agua por la admisión. Pero cuidado: no es anfibio. En dos años de manejo, solo una vez choqué el silenciador contra un tope mal hecho en Coatzacoalcos.


