
EPS son las siglas en inglés de Electric Power Steering, que en español se conoce como Dirección Asistida Eléctrica. Este sistema reemplaza la bomba hidráulica, el fluido y las mangueras tradicionales por un motor eléctrico que asiste directamente el giro del volante. En un auto cualquiera en México, cuando giras el volante, un sensor de torque mide la fuerza que aplicas y envía la señal a una unidad de control. Esa computadora procesa también la velocidad del vehículo y decide cuánta asistencia eléctrica debe dar el motor. Si vas estacionando, la asistencia es máxima para que el volante gire con un dedo. En carretera, la asistencia se reduce para que el volante se sienta más firme y el coche no se vaya de un lado. El resultado es una dirección más precisa, sin fugas de aceite ni correas que cambiar. Además, como el motor eléctrico solo consume energía cuando se usa, el sistema ayuda a ahorrar combustible. La unidad de control recibe señales de sensores de velocidad y un sensor de torque principal. Si no gira el volante, el motor eléctrico permanece apagado. En modelos tan comunes en México como el Versa, el Volkswagen Jetta o el Mazda 3, esta tecnología ya es estándar desde hace años. Según un análisis de PROFECO sobre vehículos 2024, los autos con dirección eléctrica presentan un desgaste mecánico menor en componentes de la columna de dirección. También citando reportes de SICT sobre eficiencia vehicular, el ahorro de combustible por eliminar la bomba hidráulica se calcula entre 0.4 y 0.6 km/l en promedio. Esto significa que en un año recorriendo 20,000 km con un rendimiento de 14 km/l, un auto de gasolina Premium 91 octanos gasta aproximadamente $30,500 MXN en combustible; el EPS podría ahorrarte hasta $5,500 MXN anuales en gasolina Premium, sin contar reparaciones de mangueras o fugas.
| Componente | Sistema Hidráulico | Sistema EPS |
|---|---|---|
| Consumo energético | Continuo (correa al motor) | Solo al girar |
| Fluido hidráulico | Sí | No |
| Mantenimiento (cada 40,000 km) | $4,000 MXN (estimar) | Ninguno |
| Asistencia según velocidad | Limitada | Variable por computadora |

Llevo tres años manejando un Jetta 2023 con EPS entre CDMX y Querétaro. En el tráfico del Periférico el volante se siente suavecito, pero en la autopista a 130 km/h se pone firme, no da esa sensación de flote. En tres años no he tenido ni una fuga ni un ruido raro en la columna.

Soy mecánico en un taller de la colonia Condesa y la mayoría de autos seminuevos que entran, como el Sentra o el K3, ya traen EPS. Lo bueno es que ya no veo bombas hidráulicas reventadas ni mangueras rotas, que antes eran comunes. Lo pesado es que a veces la computadora falla y hay que reprogramarla, no es barato pero no es tan seguido como una bomba vieja.

En mi Tiida 2012 que usaba para Uber en Guadalajara, el volante siempre se sentía duro en las horas pico, sobre todo en los topes. Ahora con un Kicks 2025, que tiene EPS, puedo maniobrar en las calles angostas sin cansarme el brazo. Para los diarios es un cambio enorme en comodidad.

Usar una NP300 2023 con EPS para cargar material en el norte de México es otro nivel. Cuando llevo hasta 900 kg en la caja, el sistema compensa muy bien, no se siente que el volante se ponga durísimo como pasaba con las hidráulicas. Para las curvas de la carretera a Saltillo con carga, da mucha confianza.


