
Para un vehículo eléctrico en México, la presión de neumáticos recomendada por el fabricante suele estar entre 36 y 42 PSI (248-290 kPa), pero es fundamental revisar la etiqueta en el marco de la puerta del conductor o el manual del propietario, ya que una presión incorrecta afecta directamente la autonomía y la . En autos como el Nissan Leaf o el Chevrolet Bolt, circular con 5 PSI por debajo de lo indicado puede reducir el alcance hasta un 10% en condiciones urbanas de CDMX, donde los topes y el tráfico pesado en Periférico exigen un desgaste uniforme de la banda de rodamiento. Según un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sobre eficiencia vehicular en 2024, mantener la presión dentro del rango óptimo mejora el rendimiento energético en un 3-5% promedio. Además, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) recomienda revisar la presión cada 15 días y antes de viajes largos, como los tramos de Autopista México–Querétaro, donde las altas velocidades y el calor pueden elevar la temperatura del neumático. Una presión excesiva (más de 45 PSI) endurece la llanta, reduce la huella de contacto y acelera el desgaste del centro, mientras que una presión baja aumenta la resistencia a la rodadura, eleva el consumo de batería y puede provocar reventones en carretera. Si recorres 20,000 km al año con un Leaf, un desajuste de solo 5 PSI te costaría aproximadamente $1,200 MXN extras en electricidad, según cálculos con tarifa residencial CDMX 2025. La clave es no guiarse por el máximo grabado en el costado de la llanta, sino por el valor que el fabricante diseñó para el peso y la distribución del vehículo.

En mi Leaf modelo 2023, me di cuenta que con 38 PSI en lugar de los 36 que dice la etiqueta, la autonomía en la ruta de mi casa a Santa Fe mejoró unos 8 km, y no se siente tan dura en los topes de la colonia. Para mí, es cuestión de probar medio PSI arriba o abajo según cómo cargues el auto, pero siempre dentro del rango del manual.

Manejo una flotilla de 5 unidades eléctricas para reparto en Guadalajara, y te digo que la presión es el factor que más descuidan. En verano, con el calorón y el uso constante del A/C, las llantas se calientan y la presión sube hasta 3 PSI. Si no las ajustas en frío, empiezan a desgastarse disparejo y cada juego de llantas te dura 10,000 km menos. Revisarlas cada semana nos ahorró como $18,000 MXN al año en llantas y casi 5% de electricidad.

Lo que mucha raza no sabe es que en México los eléctricos traen llantas especiales, como las Michelin Energy Saver. Si las inflas con la presión de un gasolina, te arriesgas a que la llanta se sobrecaliente en la Autopista México–Puebla, sobre todo si llevas carga completa. Yo siempre uso los PSI que vienen en la puerta, no los que dice el vulcanizador.

Una vez renté un Bolt en Mérida para ir a Cancún, y traía las llantas a 28 PSI. A los 80 km ya sentía que el volante vibraba y la autonomía se caía como 15% más rápido de lo normal. Lo inflé a 40 PSI en una gasolinera y el viaje mejoró un montón, aunque sí se sintió más firme en los baches de la carretera. Desde entonces, siempre cargo un manómetro digital en la guantera.


