
El testigo “lim” en el tablero indica que el limitador de velocidad está activado; al presionar el botón “lim” en el volante (común en Versa, Toyota Corolla o Volkswagen Jetta), el auto no acelerará más allá de la velocidad máxima fijada, aunque pises el acelerador a fondo. En México, usar el limitador ayuda a evitar multas en carreteras como la Autopista México–Querétaro y reduce el consumo de gasolina. Según la Secretaría de Economía, mantener una velocidad constante puede bajar el gasto de combustible hasta un 15% frente a aceleraciones frecuentes. Por ejemplo, si conduces 20,000 km al año con un rendimiento de 14 km/l usando gasolina Regular de 87 octanos, el costo anual de combustible ronda $38,000 MXN (considerando $22.00 MXN por litro). Con un ahorro del 10% gracias al limitador, ahorrarías aproximadamente $3,800 MXN al año, sin contar las multas evitadas, que en CDMX pueden ser de $1,500 MXN cada una. La SICT recomienda el limitador en zonas de velocidad controlada, sobre todo en tramos con topes o radares. El procedimiento típico: presiona “lim”, luego “set” para ajustar la velocidad deseada (usa “res” para subir o “set” para bajar); el limitador solo se activa cuando el auto va por encima de 30 km/h y no esté en modo crucero. En la práctica, conductores de Uber en el Periférico lo fijan a 80 km/h para no rebasar el límite. El limitador de velocidad no debe confundirse con el control crucero, que mantiene la velocidad sin intervención. Usarlo bien alarga la vida del motor y reduce el estrés al manejar.

Yo manejo un Versa 2022 para Uber en CDMX. El testigo “lim” lo uso diario en Periférico para no pasarme de los 80 km/h. Lo pongo a 80, el solito corta la aceleración. Me ha salvado de un par de multas. Lo único: si vas en subida, el motor forcejea un poquito, pero prefiero eso a pagar $1,500. El limitador me ha evitado al menos dos multas este año. En Periférico lo pongo a 80 km/h y se nota el ahorro de gasolina. Con el tráfico pesado, el limitador no sirve de mucho porque igual te frenan los topes.

Soy mecánico en un taller del Estado de México. Veo muchos autos con el testigo “lim” encendido y los dueños creen que es falla. No, es el limitador de velocidad. En modelos como el Onix o el Kia K3, el botón está en el volante. Para desactivarlo, basta apretar el botón “lim” de nuevo o apagar el motor. Un error común: intentar activarlo mientras el auto va muy lento, no funciona abajo de 30 km/h. También, si tienes el crucero puesto, no puedes usar el limitador, tienes que desactivar primero el crucero. El limitador no es una falla, es una función de seguridad. Mucha gente lo confunde con el control crucero. No intentes ponerlo abajo de 30 km/h, no activa.

Cuando tomo la México-Puebla, activo el limitador a 110 km/h. Así no me preocupo por los radares de la Guardia Nacional. Lo que me gusta es que puedo acelerar un poco para rebasar y luego el limitador vuelve a cortar solo. En mi Jetta 2024, está en el volante izquierdo. En carretera, el limitador es mi mejor aliado contra las multas. Lo pongo a 110 y ya no pienso en el velocímetro. Al rebasar, basta pisar a fondo y el limitador se desactiva temporalmente.

Tengo un Versa 2023, uso gasolina Magna. El testigo “lim” me sacó de un apuro cuando empecé a manejar en el Ajusco, calles con topes y pendientes. Lo puse a 40 km/h y no me pasé ni una vez. Eso sí, en subidas el motor se siente un poco forzado pero funciona. Lo recomiendo para zonas escolares o calles angostas. En calles con topes, el limitador a 40 km/h me da tranquilidad. No lo uso en subidas muy pronunciadas porque pierde fuerza. Ahorra gasolina, eso sí lo noté.


