
Si escuchas un chirrido después de pasar por un charco o una zona inundada, pero el auto sigue funcionando, lo más probable es que el ruido provenga de los frenos mojados o de residuos que se incrustaron en el sistema de frenado. Es un problema común en la temporada de lluvias de la CDMX, sobre todo cuando cruzas encharcamientos en el Periférico o en avenidas como Insurgentes. La buena noticia es que en la mayoría de los casos el ruido desaparece al secarse los componentes o al frenar unas cuantas veces. Sin embargo, si el agua fue profunda y el motor aspiró líquido por el escape, el riesgo es mucho mayor: el motor puede sufrir un golpe de agua y dañarse de forma irreversible.
Según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), en México más del 30% de las averías por lluvia ocurren al intentar cruzar lagunas de agua en calles sin drenaje adecuado. Un cálculo útil: si el nivel del agua supera la mitad de la llanta de un auto sedán típico (como un Versa o un Chevrolet Aveo), el riesgo de ingreso de agua al motor es alto. En ese caso, el costo de reparación puede ir desde $15,000 MXN por una limpieza de admisión y cambio de aceite hasta $80,000 MXN por un motor reconstruido, dependiendo del modelo y el taller.
| Situación | Ruido | Riesgo para el motor |
|---|---|---|
| Agua salpicó frenos | Chirrido al frenar, desaparece tras 5-10 frenadas | Ninguno |
| Arena o lodo en frenos | Rechinido constante al girar o frenar | Bajo, requiere limpieza |
| Agua entró al escape | Sonido sordo, pérdida de potencia < br > o el motor se apaga | Alto, posible golpe de agua |
La recomendación de la SICT es clara: si el agua cubre el borde inferior de la puerta, no cruces. En caso de haberlo hecho y escuchar ruidos extraños, revisa frenos, líquidos y el filtro de aire para detectar humedad. Si el motor sigue funcionando pero el ruido persiste, una inspección profesional en un taller certificado cuesta alrededor de $500 MXN y puede evitar daños graves.

A mí me pasó con un Sentra 2020 en el Eje 5 Sur, CDMX, después de una tormenta. El agua apenas llegó al tapete del piso, pero el chirrido al frenar duró como dos días. Lo que hice fue frenar suave en vacío varias veces y se fue. En mi experiencia, si el motor no se apagó y no hay humo, no hay que asustarse: es solo agua en las balatas.

Soy mecánico en un taller de la Colonia del Valle y cada agosto llegan al menos cinco autos con ese problema. Lo primero es revisar si el agua no entró al filtro de aire —si está mojado, hay que cambiarlo, unos $600 MXN. También checo las mordazas de freno: a veces la arena de los charcos se mete y raya los discos, eso sí sale caro, unos $3,000 MXN por juego de discos delanteros.

Como conductor de DiDi en Guadalajara, cuando llueve fuerte evito a toda costa los encharcamientos de López Mateos. Una vez el agua entró al escape de mi Corolla y el motor empezó a sonar raro. Lo dejé secar media hora y arrancó, pero el ruido de los frenos duró todo el día. Desde entonces, si paso por agua, después limpio las llantas con una manguera.

En las carreteras del norte, como la de Monterrey a Saltillo, las lluvias repentinas forman lagunas en las curvas. Si oyes un chirrido después de cruzar una, revisa el chasis: puede haber basura enredada en el cardán o en la barra estabilizadora. Una vez una bolsa de plástico se me pegó al escape y sonaba como si algo rozara. Lo quité con un alambre y listo, sin costo.


