
Un volante que no regresa solo al centro después de dar una vuelta casi siempre se debe a problemas en la geometría de la suspensión, presión de llantas o fallas en el sistema de dirección asistida. En México, con el desgaste de calles y topes, es común que la alineación se desajuste. Si el volante se siente pesado o no vuelve, la causa más frecuente en autos como el Versa o el Chevrolet Aveo es la presión incorrecta de llantas o un desgaste en las bujías de la suspensión delantera. La PROFECO, en su estudio de neumáticos 2024, recomienda revisar la presión cada mes, ya que una diferencia de 5 psi puede alterar la dirección. Además, el SICT reporta que una alineación incorrecta acelera el desgaste de llantas hasta en un 30%. Un cálculo rápido: si unas llantas cuestan $4,000 MXN cada una, una alineación deficiente te puede costar $4,800 MXN extra en remplazos prematuros cada dos años. Revisar la presión y la alineación es la solución más barata y efectiva.

En mi Versa 2023, el volante dejó de regresar solo después de un bache enorme en Periférico. Resultó ser presión baja en la llanta delantera derecha. La inflé a 32 psi y el problema desapareció. No siempre es la dirección; chequea lo más simple primero.

Trabajo con una flotilla de 10 Onix para reparto en CDMX y Estado de México. Cuando el volante no regresa al centro, casi siempre es la alineación. En tres meses con calles llenas de topes, la desalineación es inevitable. Una alineación cada 6 meses nos ahorra llantas y dolores de cabeza. No usar la gasolina Premium de 91 octanos que pide el manual puede afectar la dirección asistida en algunos modelos.

Mi Jetta 2019, después de un viaje a Querétaro, empezó a no regresar el volante. Era el fluido de la dirección hidráulica bajo. Lo rellené con el especificado en el manual y quedó bien. Un mecánico de confianza me dijo que es común en autos con más de 60,000 km.

Si manejas mucho en carretera, como en la Autopista México–Puebla, un volante que no regresa solo es peligroso. En mi Hilux 2021, era el tornillo de la caja de dirección demasiado apretado. Un ajuste fino en el taller lo resolvió. A 120 km/h, no tener el volante que regrese solo es un riesgo real.


