
No es obligatorio pisar el freno al cambiar a P en la mayoría de los autos automáticos que ves en México – Sentra, Chevrolet Onix o Volkswagen Virtus–, pero hacerlo es una costumbre que recomiendan tanto los manuales del propietario como la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en sus guías de conducción segura. El pasador de estacionamiento que traba la transmisión puede dañarse si metes P sin haber detenido completamente el auto, sobre todo en pendientes o después de un tope en CDMX. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) también advierte en sus boletines de mantenimiento que el freno debe usarse antes de P para evitar desgaste prematuro.
Hagamos números: si recorres 20,000 km al año y realizas unas 1,200 detenciones para estacionar, cada vez que metes P sin freno generas un microimpacto en el pasador. En un taller de la Ciudad de México, cambiar esa pieza cuesta entre $8,500 y $14,000 MXN. Dividiendo el costo medio de $11,000 MXN entre los 20,000 km recorridos, el riesgo potencial es de $0.55 MXN por kilómetro solo por no frenar. En cambio, pisar el freno no tiene costo y evita esa probabilidad de falla. Además, los autos con transmisión electrónica –como el Toyota RAV4 híbrido o el Nissan Kicks e-Power– exigen el freno incluso para entrar en P, por lo que adoptar el hábito te ahorra problemas.
Frenar antes de P protege la transmisión a largo plazo. Los seguros de estacionamiento dañados son una falla común en seminuevos con más de 80,000 km en ciudades con topes como CDMX. Siempre mejor prevenir que pagar una reparación costosa.

En mi Jetta 2021 nunca he tenido que pisar el freno para meter P, pero aprendí a hacerlo tras un susto en Periférico. Iba cuesta abajo, metí P sin frenar y escuché un crujido seco. Desde entonces siempre freno antes. En CDMX con tantos topes y pendientes, no vale la pena arriesgarse. El hábito no cuesta nada y evita dolores de cabeza.

Soy mecánico en un taller de la colonia Roma y atiendo muchos Versa y Chevy Aveo con la palanca trabada en P. La causa casi siempre es meter P sin frenar después de pasar un tope rápido. El pasador se dobla y la reparación ronda los $9,000 MXN. Mi regla: freno, luego P, suelta el freno de pie para que el auto se asiente, y apaga. Eso alarga la vida de la transmisión.

En mi Corolla híbrido 2023, la computadora no me deja cambiar a P si no piso el freno. Al principio me molestó, ahora lo veo lógico, sobre todo en las subidas de Guadalajara. Para los que manejamos Uber, es una capa extra de seguridad que evita que el auto ruede mientras estacionas.

Cuando compro seminuevos para mi lote en Monterrey, reviso si la palanca entra a P con demasiada holgura. Eso indica que el dueño anterior no frenaba antes de estacionar. En autos como el K3 o el Mazda 3 con 60,000 km, ese desgaste es común. Prefiero pagar un poco más por una unidad bien cuidada; aproximadamente el 30% de los autos que rechazo presentan ese problema.


