
Mantener la presión correcta de tus neumáticos es lo más importante para alargar su vida y evitar accidentes en carretera, especialmente en un país con topes, baches y altas velocidades como México. Según un estudio de la PROFECO sobre vial, la presión incorrecta es una de las causas más comunes de reventones, y el desgaste prematuro de la banda de rodadura reduce la capacidad de frenado en superficies mojadas, algo crítico en la temporada de lluvias en CDMX. Para la mayoría de los autos compactos como un Nissan Versa o un Chevrolet Onix, la presión recomendada por el fabricante va de 32 a 35 PSI. No la midas cuando el neumático esté caliente después de manejar por el Periférico, porque la lectura será falsa; hazlo en frío, al menos cada 15 días.
El desgaste irregular es otro tema común. Muchos conductores en México no rotan sus llantas y terminan reemplazando las delanteras cada 20,000 km, cuando las traseras aún tienen banda. Un dato clave del manual de mantenimiento de la SICT para flotillas es que el cambio de posición de los neumáticos debería hacerse cada 10,000 km, y que una alineación y balanceo después de golpear un tope o una alcantarilla hundida evita que el coche consuma más gasolina y se desgaste más rápido. En mi experiencia como propietario, alinear las llantas dos veces al año en un coche como el Mazda 3 puede ahorrarte hasta $2,500 MXN en llantas nuevas cada dos años.
El costo de no cuidar las llantas se refleja directo en el bolsillo. Si manejas 20,000 km al año en un auto de gama media como el Kia K3, el costo operativo de las llantas, incluyendo reemplazo y mantenimiento, ronda los $1.50 MXN por km. No es una cifra exagerada si consideras que una llanta nueva de buena marca cuesta casi $7,000 MXN y que conducir con llantas lisas en carretera mojada multiplica el riesgo de accidente. Revisarlas cada mes y antes de salir a la autopista México-Querétaro es una inversión de 10 minutos que te ahorra dinero y te da seguridad.

Yo le pongo aire cada domingo, sin falta, a mi NP300. Me subo a la gasolinera y le pongo 33 PSI adelante y 35 atrás, como dice la calcomanía de la puerta. Una vez tuve un reventón en la autopista a Puebla por no checar la presión después de cargar el coche con material. Desde entonces no confío ni en el ojímetro, compré un manómetro digital y la neta sí funciona.

En la CDMX, los topes son el enemigo silencioso de las llantas. No solo te desalinean la dirección, sino que si pasas rápido, puedes dañar la estructura interna del neumático sin que se vea por fuera. En mi Jetta, después de un año y medio, me tocó cambiar las dos delanteras porque empezaron a vibrar a 100 km/h en el Circuito Interior. La alineación cada 10,000 km me salió en $600 pesos.

Si vives en la costa, como en Cancún o Veracruz, el sol y la humedad hacen que el hule se reseque más rápido. Mis llantas del RAV4 se agrietaron a los 3 años, aunque tenían buena banda. La neta, mejor cambialas antes de los 5 años, aunque no hayas llegado al kilometraje, porque el caucho pierde agarre y el coche patina en curvas con lluvia.

Para los que compran seminuevos, revisen el año de fabricación de la llanta. Busquen el código DOT en el costado: los últimos cuatro dígitos son la semana y el año. Si tienen más de 5 años, aunque se vean nuevas, pidan descuento o negocien que el lote las cambie. Yo compré un March en Kavak y las llantas eran 2018, duras como piedra. Me costó $4,000 MXN cada una por unas decentes.


