
Para apagar el aire acondicionado superior en un autobús de pasajeros en México, lo primero es entender que cerrar las rejillas individuales no apaga el sistema, solo redirige o bloquea el flujo de aire. El control real está en el panel del chofer, donde hay un interruptor maestro que corta la alimentación del compresor y del ventilador. En la mayoría de los autobuses de línea como los ETN, ADO o Primera Plus, cada pasajero tiene una perilla giratoria al lado de la rejilla que cierra el paso del aire, pero el compresor sigue funcionando y consumiendo combustible. Si quieres que el sistema completo se apague, debes pedir al operador que accione el interruptor maestro o, si el autobús tiene controles zonales, solicitar que desactiven tu sección. Según un análisis de PROFECO sobre confort en autobuses foráneos, un sistema de climatización en marcha puede representar entre el 10% y el 15% del consumo total de diésel del vehículo, que en trayectos largos como CDMX-Monterrey (900 km) equivale a unos $450 MXN adicionales de combustible por viaje si no se gestiona correctamente. Los autobuses más modernos ya incluyen sensores de temperatura y compresores de velocidad variable que reducen el consumo al mínimo, pero los modelos anteriores de 2019 en adelante siguen usando sistemas on-off. Si viajas en rutas de alta demanda como México-Querétaro, cerrar las rejillas y pedir al chofer que apague el AC cuando el autobús esté vacío ayuda a ahorrar hasta 9 litros de diésel en un recorrido de 200 km. Una recomendación de SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes) para flotillas es mantener los sistemas revisados cada 10,000 km para evitar fugas de refrigerante y pérdida de eficiencia, lo que también afecta el rendimiento del motor.
Aunque parezca un detalle menor, en un autobús que recorre 100,000 km al año, el ahorro por apagar el AC cuando no es necesario supera los $50,000 MXN anuales, según cálculos de flotillas revisados por la Secretaría de Economía.

Cuando viajo en ETN de CDMX a Guadalajara, lo que hago es girar la perilla de mi rejilla hasta el tope. El aire deja de salir, pero sé que el compresor sigue sonando allá atrás. Si hace frío, prefiero hablar con el ayudante para que le baje al sistema general, porque cerrar solo mi ventila no desconecta el motor del AC. En esos autobuses, las rejillas individuales son solo para dirigir el flujo, no para apagar el equipo completo.

Como operador de autobuses en la ruta México-Puebla, te digo que los pasajeros creen que cerrar la rejilla apaga el aire, pero el sistema sigue jalando combustible. Yo tengo un interruptor maestro en el tablero, y cuando veo que nadie usa el AC, lo apago de ahí. En temporada de lluvias, con la humedad del Valle de México, a veces dejo el ventilador prendido sin el compresor para evitar vaho. Eso ahorra diésel y alarga la vida del compresor, que en estos autobuses cuesta arriba de $25,000 MXN cambiarlo.

En el taller veo seguido que los pasajeros fuerzan las rejillas hasta romperlas porque creen que así apagan el aire. La perilla solo cierra la compuerta del ducto, no corta el paso de refrigerante. Si quieres que el compresor deje de trabajar, necesitas que el chofer baje el switch o que el sistema tenga una válvula solenoide por zona, cosa que solo traen los autobuses de lujo como los Paradiso.

En la flotilla que manejo, con 15 autobuses que van de Monterrey a Saltillo, les enseñamos a los operadores a usar el interruptor maestro cuando el autobús va medio vacío. Cada vez que alguien cierra su rejilla y el sistema sigue prendido, tiramos diésel. Hicimos la cuenta: en un mes, dejar el AC innecesario encendido nos costó $8,000 MXN extra. Ahora tenemos placas que indican “solicite al conductor apagar el aire si no lo usa”, y funcionó.


