
No, no debes seguir conduciendo si el radiador de tu auto tiene una fuga. El sistema de enfriamiento necesita refrigerante (anticongelante mezclado con agua destilada, no agua sola) para mantener la temperatura del motor dentro del rango seguro. Al perder líquido, el motor se sobrecalienta en minutos, el aceite pierde viscosidad y las piezas metálicas se deforman por la expansión térmica. En México, donde el tráfico pesado del Periférico o los topes constantes en avenidas como Insurgentes exigen mucho al motor, una fuga no detectada puede dejar el auto varado y generar una reparación de $15,000 a $30,000 MXN por un motor recalentado.
Según PROFECO (estudio de talleres 2024), el 40% de las fallas en el sistema de enfriamiento en autos como Versa, Chevrolet Aveo y Volkswagen Jetta se deben a mangueras agrietadas o abrazaderas flojas, no al radiador en sí. El radiador con fisuras internas es menos común pero más grave; si la fuga es externa y pequeña, puedes rellenar con refrigerante de la marca recomendada (Magna 87 octanos para el motor no aplica aquí, usa solo refrigerante) y llegar al taller más cercano, pero no más de 5 km y con monitoreo constante de temperatura. Un cálculo sencillo: si ignoras la fuga y conduces 20 km diarios en CDMX, el costo de un radiador nuevo ($3,500 a $7,000 MXN) más mano de obra ($1,500 MXN) es 10 veces menor que cambiar el motor.
La SICT recomienda revisar el sistema de enfriamiento cada 10,000 km o una vez al año, especialmente antes de viajes largos por autopistas como México–Querétaro o México–Puebla. Si el indicador de temperatura llega a la zona roja, detén el motor de inmediato. No uses agua del grifo porque el sarro y los minerales tapan los conductos del radiador a largo plazo. Un sistema de enfriamiento en buen estado es la diferencia entre llegar a tu destino y pagar una grúa de $2,500 MXN más el taller.

Una vez se me reventó una manguera del radiador en el Circuito Interior, justo en hora pico. Alcanzó a llegar a una gasolinera, pedí un bote de refrigerante verde y lo rellené mientras el motor se enfriaba. Con eso llegué al mecánico, pero si hubiera seguido manejando normal, adiós motor. Lección: siempre llevo un litro de refrigerante en la cajuela, más que nada por los topes de la colonia. Las mangueras originales de mi Sentra 2020 duraron solo tres años porque el calor de la CDMX las reseca más rápido.

Como mecánico en un taller de la colonia Narvarte, lo primero que reviso cuando llega un auto con fuga son las uniones de las mangueras y las abrazaderas. El 70% de las veces se soluciona apretando o cambiando una abrazadera de $20 MXN. Las mangueras se agrietan por el ozono y los cambios de temperatura, sobre todo en autos como el Onix o el Kia K3 que pasan horas en el tráfico. Si el radiador está fisurado, muchos clientes lo sueldan con resina epóxica, pero eso aguanta solo un par de meses. Mejor invertir en uno nuevo, que en México cuesta entre $2,500 y $6,000 MXN según la agencia o refacción equivalente.

Cuando reviso un seminuevo en el lote, siempre enciendo el motor, lo dejo calentar y miro si hay manchas verdes o rosadas debajo del radiador. También presiono las mangueras para ver si están duras o blandas. Una fuga pequeña puede esconderse si el vendedor acaba de rellenar el refrigerante. Si el auto tiene más de 80,000 km y el radiador original, probablemente toque cambiarlo. Eso lo descuento del precio final. En modelos como el 3 o el Toyota Corolla, un radiador nuevo de agencia cuesta hasta $8,000 MXN, así que mejor negociar.

Hago viajes de DiDi en Guadalajara, y una vez en la autopista a Chapala empezó a salir vapor del cofre. Me orillé, vi que el radiador goteaba por una piedra que pegó en un bache. Llamé a la asistencia, pero como era temporada de lluvias, tardaron 2 horas. Si llevas agua embotellada, úsala solo para llegar al taller, pero en cuanto puedas, pon refrigerante de verdad. En zonas de calor extremo como el norte, el motor se calienta más rápido y las fugas se notan antes. Siempre revisa el nivel al llenar gasolina, te ahorras un paro.


