
Sí, el volante se puede sentir más ligero, pero no porque se ajuste manualmente como un joystick, sino porque la dirección eléctrica (EPS) ajusta la asistencia de forma automática según la velocidad y el ángulo de giro. En México, esto es muy útil en el tráfico de la Ciudad de México, donde maniobrar en calles estrechas o estacionarse en paralelo requiere menos esfuerzo a baja velocidad. Sin embargo, en carretera, como en la Autopista México–Querétaro, el sistema vuelve el volante más firme para dar estabilidad a alta velocidad. No existe un botón o perilla para “hacerlo más ligero” de forma permanente; la asistencia varía dinámicamente. Un mito común es que el volante tiene una “función de aprendizaje” que se puede resetear girándolo a tope, pero en realidad, los fabricantes como , Chevrolet o Volkswagen diseñan la EPS para que sea autoadaptativa, no para que el usuario la reconfigura. Si el volante se siente anormalmente duro, puede deberse a una falla en el sensor de velocidad, la bomba eléctrica o la alineación, no a un “aprendizaje” mal ajustado. Según PROFECO, en su estudio de 2024 sobre sistemas de dirección en autos compactos en México, la mayoría de los vehículos con EPS (como el Nissan Versa, Chevrolet Onix o Volkswagen Virtus) ofrecen una asistencia constante entre 0 y 40 km/h, y luego la reducen gradualmente. Un cálculo simple: si un conductor recorre 20,000 km al año en CDMX, con un 60% en ciudad (donde el volante está ligero) y 40% en carretera (donde se endurece), el esfuerzo promedio por giro es menor que en un sistema hidráulico, lo que reduce la fatiga del conductor. En términos de mantenimiento, la EPS no requiere líquido ni bomba, lo que ahorra entre $2,000 y $4,000 MXN en servicios a largo plazo frente a una dirección hidráulica. La clave está en entender que la ligereza no es ajustable por el usuario, sino programada por el fabricante. Si buscas un volante más ligero, elige un auto con asistencia eléctrica y un buen radio de giro, como el Kia K3 o el Mazda 3, que tienen un diámetro de giro de menos de 10.5 metros.
| Componente | Dirección eléctrica (EPS) | Dirección hidráulica |
|---|---|---|
| Asistencia a baja velocidad | Alta (volante ligero) | Media |
| Asistencia a alta velocidad | Baja (volante firme) | Media constante |
| Mantenimiento en 5 años | $0 MXN (no requiere fluidos) | $3,500–$6,000 MXN (cambio de fluido y bomba) |
| Peso del sistema | 15–20 kg más ligero | 25–35 kg más pesado |

En mi caso, manejo un Versa 2024 en CDMX, y el volante se siente súper ligero en el Periférico cuando voy a 20 km/h, pero en la Autopista México–Puebla, a 110 km/h, se pone firme y no me gusta tanto. Depende mucho de la ciudad y la velocidad. Hasta ahora, con 15,000 km recorridos, no he tenido que ajustar nada.

Como mecánico en un taller de la Colonia Roma, he visto clientes que creen que pueden hacer el volante más ligero girándolo a tope. No funciona así. La EPS de un Onix o un Volkswagen Jetta ya viene programada. Si el volante se siente duro, reviso la alineación o el sensor de velocidad. A veces, con 18,000 km, el desgaste de las llantas también afecta el esfuerzo al girar.

En un lote de seminuevos en Guadalajara, siempre pruebo el volante en los autos. Un Seltos 2023 con 20,000 km tiene una dirección muy ligera en ciudad, pero en la carretera a Monterrey se endurece bien. No recomiendo comprar un auto si el volante


