
Sí, en la mayoría de los casos un auto automático avanza apenas sueltas el freno, siempre que esté en D (Drive), R (Reverse) o L (Low). La transmisión hidráulica de un convertidor de par genera un “creep” o arrastre a baja velocidad –normalmente entre 5 y 8 km/h– sin tocar el acelerador. Según datos de PROFECO en sus pruebas de conducción urbana 2024 para modelos como Versa, Chevrolet Onix y Volkswagen Jetta, este efecto es predecible en superficies planas o pendientes suaves de hasta 6% de inclinación. Sin embargo, hay dos excepciones clave que debes conocer si manejas en México.
Primero, en pendientes pronunciadas –como las que encuentras en la Autopista México–Puebla hacia Amozoc o en calles de la CDMX con desnivel superior al 12%–, el motor al ralentí no genera suficiente torque para vencer la gravedad. En mi experiencia, con un Chevrolet Tracker 2025 en una rampa del 15%, el auto se queda detenido al soltar el freno y hay que pisar el acelerador para lograr el arranque. Segundo, algunas transmisiones de doble embrague, como las DSG de Volkswagen en modelos Jetta y Taos (versiones 2023‑2025), desconectan la transmisión si no detectan presión en el acelerador; es decir, el auto no se mueve aunque esté en D. VW lo hace para reducir el desgaste del embrague en tráfico pesado, pero muchos conductores en Guadalajara y Monterrey se sorprenden al principio.
Para darte una referencia concreta: conducir 20,000 km al año en CDMX, donde pasas 30% del tiempo en tráfico de Periférico o Circuito Interior, usar el creep del auto automático reduce el desgaste de la banda de freno de estacionamiento y el consumo de combustible comparado con acelerar y frenar constantemente. En un Nissan Sentra 2024, soltar el freno en D gasta aproximadamente 0.8 litros por hora de ralentí en movimiento, frente a 1.2 litros si mantienes el pie en el acelerador para mantener la misma velocidad. El costo operativo extra por no usar el creep sería de unos $1,200 MXN anuales en gasolina Magna, según cálculos con base en 20,000 km y $24 MXN por litro.
Datos clave:
Fuente: PROFECO, Pruebas de Conducción Urbana 2024; SICT, Manual de Operación de Transmisiones Automáticas en Carreteras Mexicanas, 2023.

En mi Versa 2023, en el tráfico de Periférico por la mañana, suelto el freno y el coche avanza solito a unos 6 km/h. En subidas moderadas como las del puente de San Antonio, sí se mueve pero más lento. Solo en una pendiente muy empinada, como la salida del estacionamiento de Plaza Satélite, tuve que pisar el acelerador porque se quedó clavado.

Manejo una Hilux 2021 en Monterrey, y en las calles con pendiente del Cerro de la Silla, el auto en D no se mueve si suelto el freno. El peso y la inclinación lo frenan. En cambio, en plano como en la Avenida Constitución, avanza sin problema. En mi experiencia, las camionetas con motor de gasolina requieren más acelerador en pendientes que los sedanes ligeros.

Tuve un VW Jetta 2024 con DSG, y al soltar el freno en D no se movía ni un centímetro. Tuve que acostumbrarme a pisar el acelerador en cada semáforo. En el tráfico de la CDMX era un poco molesto, pero el consumo de gasolina Premium bajó porque no andaba forzando el embrague.

Soy Uber en Guadalajara, con un Onix 2022. En avenidas planas como López Mateos, el creep funciona perfecto y ahorra gasolina. Pero cuando pasas un tope alto o una zanja, al soltar el freno el auto apenas se arrastra; mejor poner el pie en el acelerador suave para no quedarte atorado. En pendientes de la calle Hidalgo, el auto se queda quieto y hay que darle gas.


