
Si abres la puerta de tu auto y golpeas la de otro vehículo, la responsabilidad es tuya y debes resolverlo en el momento. En México, lo primero es evaluar el daño: si es solo un rayón en la pintura, lo más práctico es negociar directamente con el otro conductor y pagar la reparación de inmediato, que suele costar entre $1,500 y $3,000 MXN en un taller de lámina y pintura básico en CDMX. Si decides reportarlo a tu aseguradora, recuerda que la mayoría de las pólizas de cobertura amplia cubren daños a terceros, pero cada siniestro cuenta. Con base en datos de la PROFECO y la Asociación Mexicana de Instituciones de (AMIS) para 2024, si presentas dos o más reclamos en un año, tu prima de renovación puede aumentar entre un 20% y un 40%. Para que te hagas una idea: si pagas $8,000 MXN anuales de seguro, dos reclamos podrían elevarlo a $10,400 MXN o más, es decir, un incremento de $2,400 MXN. Eso significa que, si el daño es menor a $2,400 MXN, conviene más pagarlo de tu bolsillo que arriesgarte al aumento. Además, en México, el Reglamento de Tránsito de la CDMX indica que el conductor debe asegurarse de que los pasajeros salgan por el lado derecho, y en carreteras como la Autopista México–Querétaro, la Guardia Nacional puede infraccionarte si no tomas precauciones al abrir la puerta en zonas de alto flujo. Recuerda que el costo de una reparación de pintura en un taller de confianza ronda los $2,000 MXN, mientras que el aumento de prima por un solo reclamo puede ser de $1,600 MXN en promedio, dependiendo de tu aseguradora y tu historial. Por eso, siempre negocia antes de reportar.

En mi Versa 2022, una vez le pegué a una puerta de un Jetta en el estacionamiento de un centro comercial en Santa Fe. El rayón fue mínimo, pero el dueño quería que lo reportara al seguro. Le ofrecí $2,000 MXN en efectivo y lo aceptó. Hasta ahora, en tres años, solo he tenido ese incidente y mi prima no ha subido. Para mí, mejor negociar que pagar más después.

Manejo Uber en Guadalajara y siempre les digo a mis pasajeros que revisen el espejo antes de abrir. En la zona de Andares, hay mucho tráfico de bicicletas y motos. Una vez una pasajera abrió la puerta de mi K3 y golpeó una camioneta estacionada. El dueño se enojó, pero como fue culpa de ella, tuve que mediar. Ahora mejor que salgan por la derecha, aunque estén apurados.

Cuando compro seminuevos en el lote, siempre reviso los bordes de las puertas. Los golpes por abrir contra otro auto son comunes en estacionamientos de CDMX. Un detalle así baja el precio de reventa unos $5,000 MXN fácil, porque hay que pintar toda la pieza. Si ves raspaduras en la moldura, es señal de que el dueño anterior no tenía cuidado al abrir.

En la carretera de Monterrey a Saltillo, cuando paramos en una gasolinera, siempre me aseguro de que mis hijos abran la puerta despacio. El viento y el espacio reducido entre autos en las casetas de cobro pueden causar accidentes. Una vez un tráiler pasó rozando y por poco me arranca la puerta de mi Hilux. Desde entonces, reviso el espejo retrovisor dos veces antes de abrir.


