
Sí, un automóvil puede permanecer en ralentí con el aire acondicionado encendido por tiempo prolongado, pero los efectos negativos en el motor y el sistema de climatización son reales, especialmente en las condiciones de manejo en México. El compresor del AC demanda mucha potencia, lo que obliga al motor a trabajar más para mantenerse encendido, aumentando el consumo de combustible y acelerando la acumulación de carbono. En motores de baja cilindrada, como los de un Versa o un Chevrolet Onix, esta carga es aún más notoria y puede provocar que el sistema de enfriamiento trabaje al límite si hay algún problema previo en el radiador o el ventilador.
Un dato concreto: con base en pruebas de PROFECO (2024) sobre rendimiento de combustible en ralentí, un motor de 1.6 litros consume entre 0.6 y 1.2 litros de gasolina Magna 87 octanos por hora solo con el AC encendido. Eso significa que en un atasco de 30 minutos en el Periférico de la CDMX, estarías gastando hasta $17 MXN adicionales por cada hora de espera. Y como el vehículo no se mueve, la disipación de calor depende exclusivamente del ventilador, lo que incrementa el riesgo de sobrecalentamiento, sobre todo en zonas calurosas como Mérida o Monterrey.
Si extrapolamos el costo anual, para alguien que pasa dos horas diarias en tráfico pesado (CDMX–Estado de México), el gasto extra en combustible por el AC en ralentí puede superar los $6,200 MXN al año. Eso sin contar el desgaste prematuro del compresor, que puede requerir una reparación de entre $4,000 y $9,000 MXN en un taller de confianza. El mantenimiento del sistema de climatización, incluyendo la recarga de refrigerante R134a, debe hacerse al menos cada dos años según lo recomendado por SICT en su guía de operación vehicular 2023.
Rendimiento de combustible en ralentí: 0.6–1.2 L/h con AC encendido Costo extra anual estimado (2 h/día de ralentí): $4,200–$6,200 MXN Vida útil del compresor con uso intensivo en ralentí: 3–5 años en climas cálidos Costo de reparación del compresor: $4,000–$9,000 MXN

Yo uso un Sentra 2022 en CDMX y he tenido que esperar hasta 40 minutos en el Circuito Interior con el AC prendido. El consumo se fue a 8 km/l en ciudad, cuando normalmente da 13 km/l. Lo peor es que el motor se siente exigido y el ventilador no para. Desde entonces, en atascos largos prefiero apagar el AC unos minutos para que el sistema respire.

Como mecánico en Guadalajara, he visto decenas de Aveo y VW Jetta con el radiador dañado solo por dejar el AC encendido en ralentí durante horas. En zonas con topes y baches, como en la ZMG, el ventilador ya trabaja de por sí más duro. Si encima le pones la carga del compresor, el motor se calienta más rápido y el refrigerante se evapora antes. El desgaste del compresor se acelera y la reparación sale cara.

En Monterrey, con el calorón de 40°C, dejas el AC encendido en el tráfico de la autopista a Saltillo. A los 20 minutos ya sientes que el aire sale menos frío. En mi Hilux 2019, el compresor empezó a hacer ruido a los 50,000 km. El taller me dijo: “mucho ralentí con el AC”. Ahora lo apago si voy a estar parado más de 10 minutos.

Trabajo con flotilla de Uber en CDMX y el ralentí con AC es el pan de cada día. La acumulación de carbono en los motores 1.6 de los Versa es impresionante. A los 40,000 km ya hay que hacer limpieza de inyectores, y eso cuesta unos $2,500 MXN. Además, el aire del habitáculo se vuelve pesado; hay que cambiar el filtro de cabina cada 6 meses porque si no, el olor a humedad y bacterias es insoportable. Prefiero apagarlo y bajar los vidrios cuando el tráfico lo permite.


