
Si escuchas un chirrido al frenar, en la mayoría de los casos no es una falla grave, pero sí una señal de que algo necesita atención, ya sea desgaste normal, una piedra atorada o balatas de baja calidad. En México, especialmente en ciudades como CDMX o Guadalajara, el frenado constante en el Periférico o el Circuito Interior acelera el desgaste de los componentes. Según datos de PROFECO en su guía de vehicular 2024, el desgaste de balatas es la causa más común de ruidos, y en una revisión de rutina, un juego de balatas delanteras para un auto como el Nissan Versa o el Chevrolet Onix cuesta entre $800 y $1,800 MXN, dependiendo si son orgánicas, semimetálicas o cerámicas. Un cálculo útil para el dueño: si recorres 20,000 km al año y cambias balatas cada 35,000 km, tu costo por kilómetro por concepto de frenos es de apenas $0.07 MXN, sin contar la mano de obra, que en un taller de confianza ronda los $400 a $800 MXN. El ruido también puede venir de un disco deformado por el calor o la humedad, algo común en zonas costeras como Veracruz o Cancún, donde la combinación de salitre y lluvia acelera la corrosión. No ignores un chirrido metálico constante, pero tampoco entres en pánico: solo el 15 % de los casos, según estimaciones de la SICT, requieren reemplazo inmediato del sistema, mientras que el resto se soluciona con una limpieza, lubricación de las guías de la pinza o cambio de balatas. El desgaste de balatas es la causa más común de chirridos al frenar. Un juego de balatas cerámicas cuesta entre $1,200 y $2,800 MXN. Los discos deformados por calor afectan más a autos con uso intensivo en pendientes de la CDMX.

A mí me pasó con mi Jetta 2023, un chirrido finísimo al frenar en el tráfico de la mañana en el Periférico. Resultó ser una piedrita entre la balata y el disco, la sacaron en el taller con una pistola de aire y ya no volvió el ruido. Hasta ahora, sin problemas, pero sí es molesto cuando llevas pasajeros.

En el taller vemos seguido este caso en los Aveo y los Versa que llegan de la ciudad. La gente compra balatas genéricas de $350 MXN el juego y a los 5,000 km ya están chillando. Mi recomendación es gastar un poco más en balatas de marca japonesa o alemana, aunque sean semimetálicas, porque aguantan mejor el calor de las subidas de la Autopista México–Querétaro.

Cuando reviso autos seminuevos para el lote, el chirrido de frenos es de las cosas que más negocio generan. Si el disco no está rayado ni tiene grietas, lo rectifico y cambio las balatas, el cliente se va feliz. Un disco rayado es más barato de rectificar que de cambiar. Nunca compres un auto con frenos que suenen a metal contra metal, eso es bandera roja.

Manejando Uber en Guadalajara con un Corolla Hybrid, a veces los frenos hacen un rechinido leve al bajar el Viaducto. El manual dice que es normal en híbridos por el sistema de regeneración que combina el freno motor con el hidráulico. Lo llevé a la agencia y confirmaron que no era desgaste. Los híbridos tienen un desgaste de balatas mucho más lento pero ruidos distintos.


